17 de mayo 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

No hubo casi nada en el último fin de semana como para que los mercados bursátiles pudieran dotarse de otra imagen en el reinicio semanal. Dicho esto desde lo económico y financiero. Lo hubo en otros aspectos, que pueden servir de símbolo para identificar el mundo en que vivimos. Como que el titular del Fondo Monetario, siendo además -según sondeos- el principal candidato a presidente de Francia, apareciera en todas las primeras planas detenido, bajado de un avión por acusaciones tan serias como vergonzosas para la investidura de semejante personaje.

También se siguió comentando que la popularidad de Obama haya subido del 40 al 60 por ciento, solamente por haber ultimado a Bin Laden. (De lo que se infiere que si, dentro de la década en que se lo buscaba hubiera tenido Bush la fortuna de encontrarlo, hoy los republicanos serían gobierno en los Estados Unidos, ...¿o no?).

No tienen que ver con la Bolsa, o tienen mucho que ver, porque representan el escenario en que los mercados están insertos. Acaso, resultando una excelente explicación sobre por qué se han vuelto un simil casino, o hasta un circo donde el dinero está obligado a caminar sobre los alambres y trapecios. Y a vivir en la pirueta del día por día con los dueños de tal dinero volando detrás del mismo.

Pero, más allá de la popularidad recobrada por Obama, resultó que el índice Dow Jones no convalidó ni le dio la menor importancia para rematar una muy fría semana y con la verdadera preocupación de una inflación que se le ha corporizado, poniendo en jaque a la fórmula de la emisión de dólar «bastardo», junto con la tasa rasa. Mayo encara así su segunda parte, con varios cabos sueltos y, además del desconcierto del exterior, algunas nuevas señales en el ámbito local que no resultan vitaminas para las empresas, tampoco para la Bolsa.

Ciertas declaraciones de un segundo de Economía no hay que tamizarlas demasiado. Está allí muy concretamente que, de renovarse en el poder, el «modelo» irá por más presión sobre el marco de acción que tiene la empresa privada.

Hoy posiblemente pase de largo en las consideraciones, ya que todo parece lejano y sólo una expresión de deseos. Mejor que no se lo pierda de vista, se lo agende, porque después todo parece sorpresa. De mínima, recabar a fondo de qué se trata.

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