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Cupones bursátiles
La única realidad es que tras cada rescate que se intente surge otra mala administración que requiere el servicio de los bomberos. Y esto complica toda consideración local, por más que uno viera como bastante tentador realizar una incursión sobre papeles cotizantes de aquí. Y lo habíamos mencionado, con la necesaria «sintonía fina» y un escrupuloso recorrer de condiciones intrínsecas -dejando de lado la leyenda de todo es «barato»- podía armarse algún grupito selecto de papeles como para lidiar contra la inflación y la falta de alternativas válidas. Claro, frente a la realidad que sacude como el lunes, la premisa de acopiar posiciones para cierto tiempo -no corto- cobra mucha más relevancia. Y es que el temblor europeo y las erupciones de ese volcán, ahora con epicentro en Italia, cubrieron todo de «cenizas».
Y al Merval no le quedó otra que derrumbarse con los demás. Cuando provenía de ciertas interesantes muestras y donde el mercado sacaba partido de una situación que fuera, al menos, normal en el exterior.
A tal punto fue sentido del cimbronazo que ni siquiera encogiendo el volumen a los $ 34 millones de efectivo -tanque de reserva- se logró colocar una valla de contención a las bajas. Obsérvese que el deterioro en líderes llegó al 2,14%, con varios del panel mayor que superaron el 3% de baja. Insistimos: con el «embudo» formado, para no dar liquidez plena a las plazas, la ausencia compradora en la rueda del lunes fue aterradora...
Y cuando se piensa en el profundo mal europeo, se encubre en su verdadera dimensión esa imagen del presidente Obama, sentado en una mesa de «negociación» para que los Estados Unidos no caiga en un funesto «default» (ahora tan impensable como que River estuviera en el ascenso).
Si el piso es una nueva crisis y el techo la salida definitiva de la anterior, el punto actual -salvo mejor opinión- nos muestra más cerca del piso que del techo. (Y así no hay Bolsa que aguante.)


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