- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Por lo que habría que suponer que el tal espejo de las Bolsas se ha vuelto independiente, reflejando lo que desee y sin sumirse a mostrar la figura que se le presenta. Los pasos siguientes a la sorpresa del lunes trajeron consigo otras por el estilo, ya que sin tener nada a la vista en los lugares habituales los ojos de los hacedores de imagen bursátil decidieron enfocar a los chinos y utilizarlos debidamente, como excusa para dar respaldo a los aumentos del día. Que, como podía imaginarse, así como aparecieron en pantalla se esfumaron en los considerandos del miércoles. Y el «tándem» incorporó a la poca agraciada figura de la señora Lagarde, con la tropa del FMI y haciendo correr la voz de estar juntando dineros (nada menos que 500.000 millones de dólares) como para empezar a jugar de Papá Noel (función que no le cabe al Fondo Monetario).
Y, si algo faltaba, le pusieron la frutilla del postre dando como causa a favor los números de Goldman Sachs.
El miércoles resultó la fecha de menor carga de pesimistas -sería por la vacuna- y se generaron aumentos de valía, en especial para algunos índices. El de Buenos Aires rozando un 3%, brilló por encima de todos. Sin mucha necesidad de llevar el volumen a marcas más apropiadas, los $ 42 millones acompañaron bien el aumento en precios. Después de la primera descomunal -como insólita- semana, seguida de una segunda de ruedas con mucha modestia, resurgió el andar positivo en el curso siguiente: y doblegando el anillo de problemática que sigue rodeando a las economías.
Ya es difícil establecer a qué se puede considerar como bueno, o malo, en cuanto a las noticias que se van produciendo en el mundo. Y más allá de la carga objetiva que pueda reconocerse, hasta dónde llega la habilidad de los «alquimistas» para invertir los términos y las conclusiones. El 2012 bursátil se parece a un enorme nudo marinero, apretado, al que se intentará ir desatando. Nada calza, poco coincide.


Dejá tu comentario