5 de abril 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

...Y sigue la Bolsa en medio del bombardeo de notas y notas, agregándose a declaraciones de todo personaje que ronda el tema. Como tantas otras veces, que lo bursátil nacional aparezca en primeras planas y en las más destacadas en los medios no es por felices razones. Y lo peor del caso es que todo parece reducirse a un enfrentamiento entre Gobierno y grupo de control de YPF (así se lo debe denominar, porque no es una sociedad de capital «cerrado» y los dueños resultan todos sus accionistas). En medio de la lucha entablada, quedan triturados todos los inversores minoritarios del país y del exterior. (Para más problema, sus acciones cotizan en Nueva York).

Hasta el momento no hemos leído, ni escuchado, una sola palabra que repare en tal situación, la franja minoritaria extendida en muchas posiciones de tenencias comunes y que están viendo de qué modo se pulveriza su capital invertido. Que hasta ha perdido la mitad del dinero a través de esta controversia entablada. O que se ve encaramado a una «montaña rusa» donde el papel puede caer al vacío en más del 30 por ciento, o recuperarse y ganar un 17 por ciento. Hay un organismo que es rector de la actividad bursátil y fue creado con el espíritu principal de ejercer el poder de policía en el sistema y resultar defensor de las minorías. Por si alguno no lo advirtió, nos referimos a la Comisión Nacional de Valores. Y que entre sus muchas funciones, también debe proteger la transparencia de condiciones para las acciones cotizantes, inclusive amonestando -o penalizando- a quienes pueden distorsionar la pulcra formación de precios, con opiniones o declaraciones (directivos de empresas, funcionarios, todo el que posea una opinión que pese).

Obviamente, hablamos de una CNV en estado puro, idealizada y hasta con la necesaria «autarquía» de que gozara hasta mediados de los 70. Pero, al menos, algo debe salir a decirse para evitar una masacre en el papel como la que se está viendo. Inclusive, ya hubo evidentes motivos para proteger a la acción dictando una «suspensión» preventiva hasta que todo vuelva a una normalidad. Cada vez son menos en nuestro medio los que entiendan y respeten lo delicado que es un papel en «oferta pública». Y con verdaderas víctimas inocentes. (Si algo faltaba, apareció Alfonsín queriendo que el enchastre se expanda a todas). Triste.

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