24 de abril 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

La pregunta, ya que entre tantas notas que se han producido no hemos visto que apareciera, que más debe interesar desde lo bursátil es: ¿seguirá la plaza de YPF en los paneles de la Bolsa de Comercio?

Esto, referido a cuando la borrasca se ha encalmado y se analicen nuevos pasos. Alguien, al día de hoy, inclusive funcionarios, nos podría salir al cruce con: «Seguramente habrá de continuar cotizando, porque hay un 17 por ciento que está en manos de accionistas minoritarios»... No vale. No nos sirve; si el argumento fuera solamente el del ejemplo, le responderíamos con: «Si de un plumazo borraron al grupo de control, ¿qué impediría que lo hagan con los demás?».

Conviniendo en que YPF no resultaba un papel de peso entre las líderes, ni por asomo reflejando lo que es como empresa, su presencia se percibía mucho más en Nueva York. Pero para el anémico parque de cotizantes que le ha quedado a nuestro mercado, la falta de YPF en la columna de «capitalización bursátil» (uno de los medidores de envergadura de una Bolsa) dejaría un enorme orificio. Y si existe una «duda razonable» -que nos permitimos exponer- es porque no existe en el Gobierno ni el mínimo de vocación por lo bursátil.

Sin señales

Aunque a través del sistema la ANSES se haya podido quedar con enormes posiciones de acciones en las principales compañías -paso previo a colocar directores y darles valor político a acciones que no lo poseían en su origen- y que esto de Repsol también haya implicado a papel cotizante en nuestra Bolsa, ninguna señal, ni medida, ni incentivo, ha llegado a lo largo de estos años para darle el lugar que merece poseer lo bursátil en el «mercado de capitales nacional».

No hay que adivinar mucho para entender que descreen de éste y de su importancia, agregado a esa permanente actitud de repeler aquello que signifique «mercado», entre otras. (Por más que la soja, de la que vivimos, forma sus precios en un mercado y se lo festeja debidamente.) Si se puede incorporar alguna evidencia, pues que tampoco se admite que compañías con control estatal estén bajo un régimen, que obliga a presentar números y gestiones en la vidriera pública. Creemos que más temprano, o más tarde, YPF partirá de la Bolsa al circuito cerrado. Y será un golpe.

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