4 de mayo 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

El domingo habrá vuelta final electoral en Francia y no es que queramos invadir el terreno de las notas políticas. Pero es que de triunfar el candidato opositor esto puede tener mucho que ver con la vida de los mercados. Últimamente, seguramente asesorado al respecto, el señor Hollande se mostró mucho más «light» en sus alocuciones, pero quienes guardan registros -como lo hacemos, en asuntos que nos impresionan- no deben perder de vista que a finales de febrero el candidato socialista propuso «instaurar un impuesto del 75% a los ingresos por encima del millón de euros». Bajo la argumentación de que: «es patriotismo aceptar pagar un impuesto suplementario para que el país se recupere». (En la respuesta, Sarkozy dijo: «El anuncio me deja una impresión de amateurismo, bastante preocupante».) En todo caso, se nos dirá, es un tema sesgado a los más ricos de Francia y de orden impositivo. Sí, pero el menú fue mucho más indigesto en el mismo discurso, porque Hollande ratificaba lo de fines de enero, cuando expuso que: «Su adversario es el mundo de las finanzas». En tal sentido, el gravamen sobre todo tipo de activos financieros resultará otra de las medidas (intención de Sarkozy para toda la zona «euro», pero que fue rechazada por Merkel desde Alemania). El tablero europeo que ya está que arde, y con Gobiernos perdiendo elecciones de modo sistemático, no augura buenos vientos pretendida vuelta al crecimiento. Y si se llega a medidas drásticas «antimercado», es posible que se produzcan cambios radicales en las corrientes y los flujos de capitales. Por lo que más turbulencias que las actuales habrían de agregarse y los efectos sobre la estabilidad de los mercados es un manojo de incertidumbres.

En la aparente versión aligerada del reciente candidado subyace el verdadero perfil que expusiera antes y que debería asomar en cuanto se pueda hacer del poder en Francia. Recibir capitales que busquen aires menos agresivos puede ser una buena ocasión para una región como la nuestra. Pero para ello también se deben ofrecer condiciones y seguridades que tales flujos, en busca de un nuevo puerto, requieren. Y aquí es donde nuestra propia zona de turbulencias acaso juegue más de repelente que de seducción, en una más de las oportunidades que el país dejó pasar de largo a lo largo de su historial. (Combatir al capital no luce como muy sensato, pero se ha puesto de moda). Y bueno...

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