27 de junio 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Los mercados debutaron en la semana sorbiendo amargos tragos, todos apretados en una «manada» que debió asumir rebajas con matices según los recintos: pero, de un mismo signo contrario. Todo lo que se invocó el lunes, tenía que ver con incertidumbres acerca de lo que se iría a tratar en la reunión de jueves y viernes con epicentro en los dilemas europeos. Nadie pudo salirse de la onda expansiva, con fuertes rebajes en índices europeos, que se trasladaron de inmediato a indicadores de todas las regiones. Lo que auguraba una semana dura para transitar, a menos que aparecieran algunos «fuegos artificiales» (tan propensos a producirlos desde oficinas de Wall Street). Buenos Aires fue solamente uno más, en la larga fila de perjudicados, quedando como intermedio entre la baja del Dow y del Bovespa. Pero... mientras el mundo cocinaba sus menús desagradables, en lo interno se hacía presente que una onda recesiva golpea nuestras puertas. Como lógica derivación de lo que sucede en las economías principales, de las que somos enteramente dependientes. Acaso, una cuenta pendiente de nuestras autoridades, referir con tal crudeza que no existen «blindajes» -ni artificios por el estilo- que nos dejen indemnes, aislados de lo que ocurre en el mundo actual. Quizás, con un relato fidedigno las apetencias sectoriales entrarían más en razones, cuando hasta el momento están flotando en un escenario virtual, que en nada se parece a la realidad. Por de pronto, nuestro ámbito bursátil se situó en consonancia -el lunes- con aquello que provenía del exterior. Y ya no aparecieron «manos mágicas», capaces de generar un curso distinto y poder moverse dentro de un clima doméstico, a todas luces: forzado. Si no son agradables las perspectivas en el llamado «primer mundo», no pueden ser dulces en nuestro propio terreno. Es la cara desagradable de la «globalización» y que termina por impregnar todos los escenarios. Son tiempos para el sufrimiento, no hay que suponer otra cosa, solamente aptos para tomar posiciones en vistas a un futuro.

Casi puede darse por seguro que los trimestrales de junio vendrán con cargas enflaquecidas, al menos en ciertos rubros que son de base y multiplicadores para los demás. La expresión de: «el dinero está muerto», referido a mercados mayores, es lo suficiente para darse cuenta que no corre savia nueva por las venas de los mercados de riesgo. Puestos a trabajar con los mismos «cansados» capitales y es un dato...

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