Respecto de la rueda desarrollada el viernes, titulamos el comentario con: «Sumar no costó nada». Y nuestro colega, que se refiere a la Bolsa de Nueva York, tituló con: «Sube, pero con achique». Separados por el enorme abismo que media entre ambos mercados, en definitiva, hay un rasgo que los alcanza a asociar. Y es el permanente sesgo contractivo en la base que los apoya, traducida en los negocios que se realizan. Sobre esa rueda, acentuamos en una mejora de precios, con solamente $ 35 millones en efectivo. Y sobre el NYSE, el colega culminó diciendo que además de verificarse una sexta rueda consecutiva, de alzas de índice, «el volumen fue anormalmente bajo, con 4.970 millones de papeles. Un 37% debajo del promedio diario del año pasado...». La sorpresa durante el lunes nos la iba a aportar el recinto local, porque resultaba inimaginable, en cualquier proyección, que desde los $ 35 millones ya escasos el Merval iría a sostener una suba de su listado líder -del 0,8%- ¡apenas con $ 17 millones de efectivo! Cuenta fácil, un 50% menos que lo hecho el viernes. Ante tal despropósito entre las variables clave, tildamos el desarrollo como «cómico». En especial porque se consumó un aumento en cotizaciones ponderadas, con semejante falta de negocios, algo así como llegar a ver un pez nadando en las arenas de la playa.
En verdad, lo que vemos y nos parece, se lo referimos al lector sin maquillaje. Y nuestro colega del comentario sobre el NYSE hace lo mismo. Lo más sencillo es excusarse para no jugar de «aguafiestas», lo que en general se hace en muchos medios, juzgar el desarrollo, haciendo pleno foco sobre la suba o la baja de un índice de precios. Porque, para ser sinceros, también nos fastidia tener que remarcar las falencias de un resultado y ruedas que -casi siempre- no cierran por ningún lado, para poder elogiarlas. Hasta cuando se sucedieron, periódicamente, semanas fastuosas cambiando de ritmo en los dos aspectos, hubo que determinar que se trataba de alguna «mano de Dios», pretendiendo modificar por un rato, artificialmente, el rumbo.
La situación luce como muy preocupante para el sistema, imaginamos que en torno del Dow también, con una deserción espectacular de adherentes de la Bolsa. Donde, suponemos, que el Dow consiga estar ganando un 8 por ciento en el año con tal arrugue de negocios, termina siendo el engaño entre los que quedan. Vender un reloj a $ 2, que el otro me lo devuelva a $ 4 y así...
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