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Cupones bursátiles
De lo contrario, se puede creer en la peor de las fases del periodismo, que es la crítica sistemática (por oposición al elogio sistemático). Corresponde marcar las falencias y no dar por «buena» una jornada, juzgada solamente desde un ángulo, como el de los precios; también hace a la observación veraz -y lo merece- destacar un desarrollo que «cierra» en todos sus aspectos. El martes fue un día donde aparecieron Bernanke y la Fed jugando de «comodines», fogoneando expectativas desde tal epicentro y cuando en Europa se acallaban del todo, los inauditos festejos por las supuestas «ayudas» a los países. Ya en España, el Gobierno de Rajoy advirtió que primero analizará el listado de obligaciones que se impondrán, antes de solicitar cualquier auxilio. Lo que evidencia que, a diferencia de la muy permisiva Fed, la ayuda debe ser correspondida con ciertas pautas de austeridad a cumplir por los países involucrados. Esto «planchó» los índices de Bolsa europea, mientras en América se daba exuberancia a la carta de esperar por Bernanke. Y el Merval, que varias veces de las últimas se quedaba solamente mirando los repuntes de los demás, el martes salió a cobrar lo suyo. Tan inestables como es común a la época, las bases y los argumentos para hacerlo, pero sacando partido de un buen desempeño de los vecinos. Y haciéndolo con alguna dilatación de la esquiva demanda. Ocasión donde en el «mix» de órdenes no prevaleció la oferta, sino que hubo repuntes entre las líderes por cierto afán comprador.
De todas maneras, la situación global prosigue estando donde ya se sabe y, en el mismo día de jugar la carta de la Fed, apareció el déficit de Estados Unidos y cierta amenaza de una «calificadora» por bajarle la puntuación a la principal economía. Ese día, esa rueda, fue sacada adelante y con armonía entre las variables, pero lo que no puede lograrse es el cambio en las «expectativas racionales», aquellas que tienen que ver con la confianza de la gente -consumidores, para el sentido económico- y tampoco de los operadores de mercado. Todo es un ganar y volver a dar baraja.


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