10 de octubre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

La semana arrancó con «los asiáticos» señalados como los inocentes culpables de la baja en las Bolsas de Occidente (pobres, no se deben ni enterar del papel que les dieron): y vaya a saberse con quiénes se terminará al cabo del período. Todo fue porque desde el Banco Mundial indicaron que los de Asia crecerían menos todavía y, a partir de allí, los índices -europeos en especial- se desplomaron desde un 0,6% hasta llegar a un 2%. Sin tener el sistema de «freno de mano» que es afín a los que manejan desde Wall Street -el Dow sólo bajo un 0,2%- los de Europa derraparon sin contenciones. A todo esto, el Merval los miraba desde afuera, solamente espiando sus operadores más ansiosos: cómo les iba a los papeles locales, que actúan en el NYSE. En tal caso, el balance fue bastante negativo con sólo tres en alzas y una docena perdiendo precio, hasta un 4,5%. Pero, en el mundo de las motivaciones insólitas, en que se nutren los indicadores de Bolsa, nada extrañaría que ciertos datos extraídos

-con suma habilidad- por los que arman el juego nuestro de cada día: apelen a dar vuelta los resultados y los «asiáticos», corran a su destino de archivo. Porque todo dura unas horas, un día, como el pronóstico de menor crecimiento, siendo suplantado por algún tema nuevo. Si el lector se toma el trabajo de reunir cierto lapso de actividad, con sus saldos de mercado y los estímulos que los produjeron, hallará el ritmo vertiginoso con que unos asuntos reemplazan a otros, en una interminable secuencia. Y donde todos parecen poseer el mismo poder de fuego, aunque ciertas novedades sean de verdadero peso importante y otras, nada más que temas accesorios, menudencias.

El mismo lunes, un funcionario europeo mencionó que las economías «están a mitad de camino para salir de la crisis»... (si se llevan ya cinco años, otros cinco harían la década de que habló Merkel hace bastante tiempo atrás). Tal pronóstico, más serio todavía que aquello de los asiáticos, pasó de largo para los supuestos causales de la baja del lunes.

Cómo encaja esto con el punto donde se encuentran los indicadores de las Bolsas, ciertamente: no encajan. No hay mercado, ni siquiera el nuestro, que se halle cercano a las zonas de inicio de la crisis (por aquí se llegó a tener un Merval en «900» puntos, hoy roza los «2.500»). Sería atractivo adquirir papeles baratos, pero ¿están -realmente- baratos? (A gusto de cada uno).