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Cupones bursátiles
Todavía viva la figura de la colocación de una especie a u$s 38 por título, que a poco de andar se situó en sólo u$s 18 dólares -Facebook- mientras los que la recomendaban ocultaron informaciones vitales, ahora surgió el caso de «Google». Donde se habla de una difusión anticipada -de sus flojos números de balance- como si ello resultara culpable de su descenso. Cuando se va desgranando la noticia, tal como llegó, lo que puede hallarse es que los pillos de siempre querían poseer cierto tiempo más, para hacer uso de las informaciones que se filtraban y colocar posiciones. En lugar de eso, al parecer la Comisión de Valores entró en conocimiento de tales números y los difundió de inmediato.
Se dijo que los anuncios en las pantallas de la SEC no habían sido autorizados por la empresa, aunque era evidente que existía el peligro cierto de información que quedara en manos de unos pocos, en desmedro de todos los operadores del mercado.
La información tomó por sorpresa a todos, pero en tal caso puso en igualdad de condiciones a cualquier calibre de participante. La compañía terminó por responsabilizar de la filtración a la «consultora» que tiene relación con sus números. En tal caso de qué la responsabiliza: de haber dicho lo que todavía no debía decirse y que -acaso- gente del mismo grupo de control podía sacar partido. Los números ya estaban, cayeron en manos de la Comisión de Valores y el organismo los lanzó a la luz pública.
Sin embargo, esto fue motivo de diversidad de comentarios -como los que aquí llegaron- y donde la presentación de éstos resultaba ser de ele-var quejas por «la filtración» anticipada, no por haberse salvado a muchos inversores, que -seguramente- hubieran visto un descenso del precio de las acciones de «Google», sin saber a qué atenerse. Los casos se suceden, lo que antes gozaba los flancos. En este caso, la rápida actuación de la «SEC» impidió que se jugara con información trascendente, beneficiando a una minoría. Mañana puede haber otros y donde las maniobras pasen de largo. Ya no quedan ejemplos a seguir. Todo es igual.


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