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Cupones bursátiles
Todo lo que se opine, en favor o en contra y sin poseer a la vista el «proyecto», solamente sirve a los medios, que consultan y publican. Junto con los debidos intereses que se defienden, o se atacan, según desde qué vereda estén situados los opinadores. Por momentos parece que se habla de «seguridad», como principal impulsor; desde otro aspecto se promociona la «autorregulación» del Merval (esto, en cuanto a penalizar, porque la «CNV» puede investigar a toda persona física, o jurídica, que intervenga en el mercado). Más allá surge la seducción, para muchos interesados que ven la ocasión de su vida, en lo que se refiere a que podrán ser agentes bursátiles, sin pertenecer a la entidad que los agrupa. Los funcionarios oficiales son los que más fe profesan en que a través de las nuevas normas el mercado crezca y se haga floreciente en todo tipo de negocios (hasta «comprar un jugador de fútbol», tal dijo el titular de CNV). No lo pueden asegurar, no hay modo de hacerlo, sólo expresar el deseo de que así sea. Imaginamos que tal profusión de artículos contendrá mucho más que los pocos lineamientos generales de que se habla. De lo contrario, era más práctico enmendar ciertos puntos actuales que propender a desarmarlo todo. Seguimos creyendo que negarse a cualquier objeción y querer que nada se toque contiene alto grado de riesgo, en especial al tratar con el delicado cristal de la oferta pública. Trataremos de ser «felices de corazón, cuando podamos ver para creer»...


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