Resulta como una gran telaraña el mundo actual de los mercados; si bien, básicamente, siempre hubo arañas tejedoras (e insectos, quedándose pegados), la gran diferencia es que en la época que se vive los hilos están conectados, en tiempo real, sin haber recinto capaz de tejer su propia telaraña por mucho tiempo. En virtud de ello las causas y los efectos que se producían automáticamente, hoy en día se salen de foco y los tiempos pueden actuar con retardos. El caso argentino, desde inicio de diciembre de 2012, y a lo largo de todo enero, resultó un ejemplo de mercado tejiendo su propio juego, alejándose cada vez más de sus colegas globales, sostenido por motivos más ceñidos a la situación financiera de orden local que a razones muy centradas en lo bursátil. Inflación, cepo al dólar, disparada del «paralelo», falta de sustitutos de fácil liquidez en entrada y salida. Una telaraña muy singular, dando a las acciones oportunidad que no tuvieron, cuando las condiciones eran más ortodoxas. Finalmente, encontrar esa salida de presión desmesurada a través de una primera rueda que fue como de «toma de utilidad». Sucedida de otra, donde ya la figura fue «depurativa». Y en la segunda ocasión, elevando el volumen de modo notorio, hasta $ 85 millones, que -en lo clásico- formaliza la figura de una «corrida» (baja en precios, aumento sensible de volumen). Esto coincidió con dos jornadas de cierto retroceso en el dólar; en un pensamiento lineal debería retomar las alzas, si el dólar lo hace. Con lo que se vería de cuerpo entero, lo pueril de sostener dos meses de puro avance de precios en Bolsa con tal único sostén basado en el simple juego. Sucede que en el total de volumen mencionado, sumando algunas de las líderes (en especial lo notable hecho en Petrobras) ya se podían contar unos $ 70 millones. Y por allí es donde la figura de la «corrida» se desdibuja, quedando sólo en una incursión vendedora focalizada sobre ciertas plazas (que también cotizan en NY). Desde lo bursátil, en unos días deberán llegar los trimestres, cerrados en diciembre: hora de la verdad, para confrontar con precios alcanzados.
¿Acaso hubo cierta salida preventiva, por tal motivo? Lo concreto -así lo vemos- es que la tregua, la salida de presión, ya no podía esperar más. Y si continúa la depuración, sin apresurar «rebotes», quizás el movimiento encuentre nuevas chances de no perder el rumbo (buscando otros motivos).
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