22 de marzo 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

La semana culmina dentro de un enorme "embrollo" -palabra doméstica, añeja, pero siempre eficaz- que envuelve a dos escenarios, con causales por separado. Lo del exterior, que por un momento puso a Chipre como gran hacedor de preocupaciones para la economía global, logrando algunos descensos generales. Y velozmente pasado al archivo y suplantado por las nimiedades conocidas, habituales, como que la Fed mantiene su política monetaria (¿había operadores que esperaban lo contrario?). Retroceso y nuevo impulso, los perdedores de dos ruedas, volvieron a erguirse en la tercera, hasta qué punto esto contaminó a nuestro Merval, que también acusó rebajes en dos fechas, es misión imposible de determinar. Porque en el escenario nativo, explotó nuevamente con aceleración la operatoria del dólar "paralelo" ampliando la brecha y propiciando cualquier tipo de hipótesis y pronóstico. La pasividad oficial alentó todavía más la especulación, acerca de qué espera más adelante. Y, de paso, dejando en ridículo a una tasa bancaria para los depósitos, que hace pensar -seriamente- a los que colocan en ella. El parentesco con la evolución de las acciones en Bolsa es innegable -ya se viera en enero- que, con argumentos ciertos o discutibles, fogonea la suba de los papeles con un motivo único: la capitalización bursátil de los títulos, traducidos a dólar paralelo, cada vez luce más erosionada. Fuera de consideración quedan los resultados -y proyecciones- de los balances, la notable incidencia que puede tener el tipo de cambio y variante en intereses, sobre las abundantes deudas "financieras" (que ya ha costado a numerosos cuadros de resultados, el quedar planchados en su línea final). La falta de alternativas juega también su papel, nadie se quiere quedar con la "escoba" en la mano, en la pista donde el dólar baila. Y, como agregado, aquellos títulos de doble cotización -con Nueva York- utilizados como vehículos para escaparle a los cepos. Obsérvese todo lo que hoy compone ese enorme "embrollo", en medio del cual los mercados bursátiles siguen pedaleando hacia adelante. Todavía hay cadena que transmita tracción desde el pedaleo, aunque puede suceder que la misma se salga del carril y muchos se queden -con el reflejo condicionado- de seguir pedaleando en el aire. Lo más rescatable es que fallan los fundamentos: pero, sobra emoción. (Como en el fútbol.)

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