29 de abril 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Que el dólar paralelo lleva un 30% de suba en estos primeros cuatro meses?... no hay problema, se compran acciones del índice Merval -para poder asegurarse liquidez-, y si no se puede acceder al dólar, buenas son las acciones. De tal forma, se observa que en el "ranking" de los mercados globales, el Merval se sitúa peleando palmo a palmo con el índice japonés -Nikkei- para ser el líder de la caravana. El tercero en cuestión es el porfiado indicador de Suiza, que lleva un alejado 18% de utilidad en el cuatrimestre. Después, el Dow Jones y una suba que se ubica en torno del 13%, con los demás: como pueden. Y está el caso del Bovespa, indicador sumamente debilitado que -hasta el jueves- perdía casi el 10% en 2013 y -más llamativo- los del Mexbol, indicador mexicano que al tiempo que se hablan maravillas de la economía de México es uno de los tres negativos en cuatro meses, con el 2,7%, junto a Shanghái, que se ve en descenso de más del 3%, igual trayecto.

En cada indicador parece existir una motivación distinta; a todas luces en el nuestro la vinculación con lo que sucede con la plaza del dólar es motivo excluyente, colocando a las acciones -especialmente a las que cotizan en el exterior- como el llamado "bien sustituto", cuando el motivador principal no está al alcance de todos. En principio, es de esperar que todo prosiga igual, con un "paralelo" que -más allá de decir que es un mercado muy chico- no cesa de agregar beneficios a su clientela. Si se llega a duplicar lo que cuesta el "oficial", pues allí estarán las acciones reproduciendo el movimiento, tratando de no perderle pisada. Lo denominamos como "sabueso" siguiendo el rastro, el curso de nuestro Merval, donde nada aparece como capaz de poder cortar tal fiel seguir de un activo respecto del otro. Ya se ha perdido totalmente el arsenal de considerandos para armar una posición; solamente importan la acción y el efecto condicionado: trepa el "paralelo", que las líderes se plieguen al movimiento. Zona ciertamente dudosa, la de abandonar los principios en tren de una modalidad temporal, que correrá por cuenta de los operadores e inversores: resolver que únicamente una variable es capaz de decidir una colocación. Son tan contundentes las evidencias, que resulta un intento estéril -de los que hablan de que todo es "barato"- querer demostrar que lo rozagante del indicador local no se deba al dólar. Lo intentan.

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