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Cupones bursátiles
La brecha que se había marcado entre el cierre de 2012, en los 2.854 puntos hasta los 4.066 que se alcanzaron en la rueda de mayo. El viernes, el Merval -que de él se trata- tuvo un ligero repunte agónico que lo depositó en las 2.976 unidades. Con ello, pudo retener algo más del 4% de ganancia respecto de finales de 2012. Diez veces, en porcentuales, supo estar por encima del final del semestre y fijando una contracción que no se puede observar muchas veces, con tal intensidad (dejando de lado, cuando se producen los "cracs" históricos). Pero todavía hay más para llamar al asombro, porque recordará el lector -más el inversor- que diciembre de 2012 ya había resultado "exuberante" y hasta salvando todo un ejercicio, con ese solo período de casi el 18%. Resultó la utilidad dispensada por diciembre y todo aquel que pudo intuir el vuelco, a finales de noviembre, se encontró ganando con el índice ponderado ¡nada menos que un 68%! (en algo más de cinco meses). Si semejante nivel de caída se hubiera producido de manera tajante, en breves ruedas entraba en la categoría de un "crac" en la tendencia. Pero todo resultó más dosificado, a lo largo de mayo y junio, y la erosión fue haciendo lo suyo a la manera del agua sobre la piedra, horadándola de modo implacable, aunque sin prisa. Otro aspecto también incidió en gran medida para que lo dramático de la baja asumida no alcanzara trascendencia mediática. Esto es, el haberlo mantenido entre las cuatro paredes, a las que se sintetiza nuestro mercado bursátil. En otras épocas, con la plena participación de inversores comunes seguramente las calles aledañas hubieran contenido a una multitud buscando participar del "boom" de la Bolsa (y, después, se agolparían enojados, buscando explicaciones de los agentes bursátiles). Todo esto, en el auge y la caída, de seguro era tema de primera plana para casi todos los medios.
Este tipo de "mercado silencioso", cubierto desde terminales, que ha perdido su sabor latino y volviéndose como de sangre sajona, encubre triunfos y derrotas, sólo sentida en los bolsillos selectivos.


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