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Cupones bursátiles
Tulipomanía. Con este nombre se conoce al primer caso de burbuja económica de la que existe amplia información. Los tulipanes llegaron a Holanda en 1559, procedentes de Turquía. Debido a una virosis que atacó a los bulbos, el "potyvirus del tulipán", las variedades holandesas de esta planta crecieron con formas extravagantes y multicolores, lo que las convirtió en objetos muy valiosos. A principios del siglo XVII los precios de esta flor comenzaron a subir de forma astronómica; el precio de un bulbo rondaba los mil florines, cuando el sueldo promedio de un trabajador llegaba a los 150.
Existen registros de ventas increíbles, en las que llegaron a cambiarse lujosas mansiones por una sola flor, o de personas que invirtieron una fortuna en cosechas que aún ni siquiera habían germinado. Y se sucedían anécdotas tan extravagantes como la de un mercader que había pagado tres mil florines por un raro tulipán Semper augustus, y éste desapareció de su depósito. Tras buscarlo, encontró a un marinero que se lo estaba comiendo, ya que lo había confundido con una cebolla. El hombre fue arrestado y condenado a siete meses de prisión.
La última gran venta de tulipanes se produjo el 5 de febrero de 1637. Los siguientes lotes de flores que salieron al mercado no encontraron compradores, y los precios se deterioraron. La gente que se había hipotecado contando con los beneficios de futuras cosechas se asustó y trató de vender sus pagarés a cualquier precio. Pero el pánico cundió y no había compradores, "tulipán" se transformó en mala palabra.
No todos los historiadores creen que la tulipomanía golpeó a la economía holandesa de una forma generalizada. Doug French, economista y director del Ludwig von Misses Institute, opina en su estudio "La economía holandesa en la época de la tulipomanía" que la crisis sólo afectó a las clases más pudientes, que habían invertido en aquellas flores igual que otros lo hacían en obras de arte, pero que el resto de la población apenas se resintió.


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