25 de septiembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

2ª parte - Veterano de la guerra de 1812, Drew era un experto en descubrir tácticas en Wall Street. Tenía 16 años y comenzó a adquirir pequeñas cantidades de ganado en Nueva York. Compró el ganado a crédito, pero nunca realmente lo pagó.

Cuando llevó su ganado a Manhattan para la matanza, practicó los beneficios del "watering stock", alimentando con sal a su ganado para que pese más en el momento de la venta. Cuando los compradores sospecharon de su trampa, Drew se cambió al negocio de los buques de vapor y compró un ruinoso barco en 1834.

El magnate de los buques de vapor Cornelius Vanderbilt llamó a Drew molesto por el anuncio de bajas tarifas en el río Hudson, y se ve obligado a comprar su línea por una suma bastante superior a lo que realmente valía.

En 1845, conformó la sociedad Drew, Robinson & Co. y se involucró en corridas accionarias de alzas y bajas.

A la edad de 60 años, en 1857, disolvió la firma comercial y comenzó a operar solo.

Tomó el mando del financieramente arruinado ferrocarril Erie, controlando su directorio, fácilmente pudo manipularlo y salir airoso.

Manejaba sus acciones imprimiendo nuevos lotes que vendía en el corto.

Nueve años después, Drew se encuentra con dos manipuladores de mercado en ciernes, el joven Jim Fisk y Jay Gould, sus últimos rivales.

Les sirve de mentor, los involucra en sus planes y les enseña sus formas traicioneras de operar.

La Guerra del Erie comenzó entre los años 1866 y 1868; por un lado, con Drew y su pequeño ejército de dos hombres, y por el otro, su eterno enemigo, Vanderbilt. Al principio, Vanderbilt compró Erie con la esperanza de monopolizar las vías férreas de Manhattan, y es así como cuando pensó que ya tenía prácticamente el control, Drew comenzó una corrida bajista, prestando a Erie $ 3,5 millones y recibiendo 28.000 acciones ordinarias por una parte y $ 3 millones en acciones convertibles; entonces, inundó el mercado.

Vanderbilt compró en cantidad, pero lo que él no sabía realmente era que lo que estaba comprando eran las acciones regadas por Drew. Dándose cuenta de que había caído en una trampa, Vanderbilt pidió a un juez amigo que emitiera una orden prohibiendo a los directores del Erie el manejo accionario.

A Gould lo tuvo sin cuidado la orden del juez e imprimiendo unas 100.000 acciones adicionales, las descargó en el mercado. Continuará...