3 de diciembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

 Hace un tiempo -nada más que un breve lapso- que una de nuestras permanentes invitadas no se hacía presente. Como lo suyo abarca el mundo, y suele conectarse directamente con las cúpulas gobernantes, no puede extrañar que se vincule a un contacto de tal tipo: lo único novedoso es el país de que se trata. Especialistas en sobrevolar a los que están en problemas -preguntar por ellos en Grecia- cambiaron el rumbo europeo y se aparecieron en América. Sin haber mencionado a la entidad que eludimos, todo lector habrá acertado con el nombre: en efecto, se trata de Goldman Sachs.

Una vez más en acción voluminosa y profunda, en estos días se dio a conocer que el país -Venezuela- ahogado por sus finanzas, está decidido a "realizar un canje de sus reservas de oro para fortalecer su liquidez en dólares". La operación estaría compuesta por casi 1,5 millón de onzas de oro, con un total de 1.860 millones de dólares. El contrato se está negociando con la gente de Goldman Sachs (y ya se sabe el peligro que corre la angustiada Venezuela, con semejante contrapartida). Según denunció la oposición, la operación permitiría acceder a un préstamo en efectivo.

Usando parte de su oro como garantía. El banco organizador se vería compensado por una tasa de interés (a convenir, pero un deudor angustiado no posee muchas defensas para negociar) y además, las sumas correspondientes a "comisiones" (donde nuestra invitada de hoy suele hacerse un festín). A pesar de actuaciones nocivas que han involucrado a Goldman Sachs -que siempre lo soluciona con multas- el escenario de un mundo en crisis y donde escasean los verdaderos castigos le dan un terreno todavía más fertil que en épocas normales. Lejos han quedado las amenazas y promesas de escarmientos severos, especialmente salidos de los discursos de Obama. Al poco tiempo -recordemos-, los banqueros hacedores de la crisis, con el festival de los bonos hipotecarios, se burlaban de la sociedad siguiendo con los criticados "bonus" a sus directivos. A partir de allí, rápidamente las entidades volvieron a sus prácticas y una serie de desvíos que terminan arreglando mediante el pago de las multas que les aplican (hasta con sumas fabulosas, como los 14.000 millones pagados por JP Morgan).

Lo financiero y -en buena medida- lo bursátil resultan dos sectores que han salido indemnes de la crisis que agobia a las economías. Triste realidad. Y sigue el corso...

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