17 de diciembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

El ejercicio 2013, que tanta adrenalina obligó a consumir, que fue agregando emociones inesperadas -insospechadas- en su camino hacia nuevas cumbres históricas: en el correr del último tramo, el que debía coronar todo lo anterior, prácticamente se arrastra pidiendo que llegue la campanada final. La inconsistencia y la desorientación fueron las dueñas del recinto porteño, el que no se vio tan castigado porque pertenece a una caravana global que sufre de los mismos efectos (aunque no de las mismas causas). La demanda se ha ido adelgazando, aunque por momentos -y sin ninguna razón especial- se hace presente para levantar el ritmo, llegando a cerrar la semana anterior con nada más que 58 millones de pesos de efectivo: suma que le quitó trascendencia a una leve mejora del índice. Es como si un velo se hubiera instalado ante la vista de operadores que, hasta noviembre, parecían tan decididos a demostrar que todo avance era escaso y que el mercado accionario poseía todavía un buen techo para escalar.

Los primeros pasos de la nueva conducción económica no fueron precisamente armoniosos, no se realizaron anuncios conjuntos -a manera de un "plan"- y esto ha derivado en las actitudes de tomar utilidades, de manera prudente y a sabiendas de las enormes ganancias que atrapan las carteras. Como también el dejar órdenes en suspenso por la nebulosa del frente local, junto con las dudas que también acampan en los demás mercados -con epicentro en la política de estímulos en Estados Unidos- y sumado a la llegada del fin de año y el inicio vacacional que, de modo clásico, actúa sobre una pausa para las grandes decisiones de inversión. Respecto de causales, que hace a la marcha de las empresas y sus acciones, el desaliento causado por el movimiento sobre ciertos papeles -los de energía- y el diferimiento de los aumentos tarifarios, generaron un vacío indudable en el ímpetu de la damanda. Algunas medidas anunciadas, como aplicar controles y seguimientos de los costos de las companías: no resultan vitamínicos para un mercado de riesgo. Todo aquello que proyecte un 2014 de menor crecer fija un techo a la evolución accionaria y es otro factor para que las dudas se acrecienten: y la abstención también. Muy, muy revuelto luce el panorama, para ingresar al nuevo ejercicio.

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