10 de enero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

El JP Morgan -entidad emblemática de la banca de Estados Unidos- no cesa de ver cómo se desfleca una larga trayectoria y el halo legendario que rodeó a su fundador (quien neutralizó con su sola presencia y prestigio el peor proceso de quiebra de Nueva York).

A lo largo de 2013 y, ahora, con la primera huella de 2014, la entidad bancaria debe erogar una suma de u$s 20.000 millones, acumulados por distintas causas y a cuál más vergonzosa (que tuvieron que ver con la explosión de la crisis). En estos días que corren, el banco nuevamente se allanó y convino abonar u$s 1.700 millones de multa, porque había sido acusado por el fiscal federal de Nueva York. Y soportando que el funcionario dijera: "J P Morgan falló, como institución, y falló miserablemente".

Por si faltaba algo, en la ocasión lo vincularon con el escándalo del fraude piramidal de Madoff, ya que "ignoró durante años señales de alerta...". Más allá de considerar que este banco resulta una especie de "asesino serial" en lo financiero y a él solamente le aplican multas y dejan que siga, hasta el próximo asunto turbio, nos promueve pensar qué estaba haciendo la SEC a lo largo de la historia de Madoff.

Esquema Madoff


Porque lo más sencillo es descargar las culpas a las entidades -que la han tenido-, pero éstas también comprobaban que el esquema Madoff seguía sin ningún tipo de obstáculo por parte del organismo que debe vigilar, investigar, detectar desvíos y frenarlos a tiempo: la Comisión de Valores. En su defecto, algún brazo específico derivado de la propia Reserva Federal, vallas que el ingenioso estafador saltó sin problemas, hasta organizar una pirámide de u$s 50.000 millones. La codicia de inversores, muchos de ellos eran bancos de todos los países, se sumó a la nueva cadena de la felicidad, y todos ignoraron, si es que la habían detectado, la señal de peligro que emanaba de un financista que muy suelto de cuerpo -cuando le preguntaban por la fórmula de su éxito- decía: "Es secreta, como la fórmula de la Coca-Cola" (allí, los que habían ido a indagar, se retiraban muy complacidos con la respuesta).

Estos casos, donde no solamente el Morgan ha caído, ponen los pelos de punta a la gente sensata, que se imagina los desastres que deben seguir gestando instituciones que antaño eran casi como catedrales. De la crisis moral no se intentó salir: se profundiza...

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