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Cupones bursátiles
Por uno que cree en la baja, otro supone que la Bolsa subirá. ¿Cómo puede ser que viendo y poseyendo los mismos datos, noticias, precios, pueden ser tan opuestos en la actitud?
¿Qué lleva a unos a observar evidencias para la baja y a otros hallarlas para las alzas?
El columnista bien se pregunta si al sobrevenir la reacción posterior del Dow Jones, no es que volvió al paradigma de: "Las malas noticias son buenas para el mercado". Lo que suena a un absurdo, si se lo racionaliza con criterio, pero que es muy común en tendencias que han devenido en desmesurado entusiasmo, casi fanatismo, de operadores e inversores, para no cambiar de dirección, aunque lo realizado haya sido muy "exuberante". Lo de Wall Street, de esta larga secuencia anualizada, y lo del Merval de Buenos Aires -en 2013- pueden ser ejemplos válidos para ilustrarlo. Por ahora no hay noticia contraria que doblegue a ninguno de los dos, salvo por lapsos muy cortos. No está permitida -parece- la oportuna "corrección" saludable, para después reiniciar un ciclo con mayor techo disponible. Siempre el "siga, siga" apuntando al cielo, quebrando marcas históricas previas con total simpleza, como si fijar "récords" resultara una habitualidad admitida. Otro párrafo que llamó nuestra atención sobre el entorno en Wall Street es: "Hay una queja generalizada por los bajos volúmenes en todos los mercados"...
Aspecto singular este último, porque la deserción de capital podría -pensamos- estar indicando que hay actores ya renuentes a proseguir proa hacia arriba porque advierten que en un momento, cada vez más cercano, la madurez será extrema y el rebotar contra un techo impenetrable puede devenir en serias rodadas de los índices. Concepto que, otra vez, tanto les cabe a los del norte como a los del extremo sur del continente bursátil.
(Hay otra señal: el oro retornó al aumento, casi el 10% y máximo en 4 meses.) Ojo...


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