13 de marzo 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Hay un eslabón que nos quedó suelto -siendo importante- cuando reunimos voces que se conjugan, dando el alerta sobre el "punto de cocción" en que se halla la tendencia del Dow Jones (y sus amigos). En nota del diario The Guardian -que reprodujo Clarín- se menciona que son pocos los inversores bursátiles que realmente crean en las distintas "historias" que se cuentan para seguir sosteniendo los avances de los índices. La mayoría -asegura- sabe que los niveles actuales de los precios de los papeles son insostenibles... Y aquí surge el eslabón del que hablamos antes: "se dice que George Soros ya ha comenzado a apostar contra la Bolsa de Estados Unidos".

Es una aseveración, con tufillo a versión inventada, que queda descolgada dentro de la nota. Es una impresión que tenemos, tan audaz como -quizás- equivocada. Pero, la utilización del nombre de uno de los "tiburones" inescrupulosos es capaz de generar bastante ruido en las personas que suponen que hay que ir detrás de lo que Soros dice que hace o que va a hacer. Son lo que los truhanes antiguos llamaban "pecesillos" que terminan por hacerle el juego a los grandes jugadores -con chapa- y culminan por ser engullidos. Repasemos la especie, veamos... supongamos que el "se dice que George Soros...", resulte con bases confiables. Para ello, es que alguien ha recibido de parte de Soros -o allegado- la premisa de que "está apostando" (ergo, está vendiendo) contra la altura del Dow Jones. Esto lo mostraría a Soros como un tiburón sin dientes, o un león vuelto hervíboro, ya que su conveniencia pasa porque la tendencia se sostenga en alza, mientras vende sus posiciones, pero si dispersa cuál es su estrategia, y se suman vendedores, estará apostando contra su propio dinero. No es creíble que haya dejado saber algo así. Tal vez hay que pensarlo a la inversa, que es lo más frecuente, que mande deslizar tal idea para ver si se concretan bajas -porque ya se vendió- y para poder retomar posiciones más abajo. Otra posibilidad, también bien probable, que el autor de la nota haya captado la versión -intencionada- que dejaron que captara y les hizo el juego a los interesados, volcándola en el medio masivo.

Otra, pasible aunque sin ninguna evidencia que lo acredita que para adornar el escrito -de periodista "muy informado"- el mismo autor de la nota haya puesto en escena el nombre de Soros, y adjudicándole tal intención. De todas formas, lo que queda -al pasarlo en limpio- es que hay alertas que se están multiplicando, por ahora desoídas, como tantas otras veces. Hasta que un día...

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