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Cupones bursátiles
En paralelo, para el Nasdaq se vuelve la historia casi tres lustros atrás y cuando se transita por la misma ruta, que llevó al desastre de las "tecnológicas" en el 2000.
Cuando la "exuberancia" que venía apuntando Alan Greenspan, era contestada burlonamente por operadores embriagados con el festival alcista. Y todo un día terminó, como recordamos, con una caída libre. Pero, haciendo cierto aquello de: "los mercados no tienen memoria", en pleno 2014 hay que leer que el mismo mercado, de las mismas especies: "se desplomó un 3%, por temor a que se haya estado formando una nueva burbuja financiera"... Por lo tanto, hay que reconocer que la historia nos enseña que nunca nadie, aprendió nada. Y la cercanía entre uno y otro peligro similar -menos de quince años- también plantea que ni siquiera se trata de movimientos desaforados, entre dos generaciones distintas de operadores. Seguramente que muchos de los actuales participantes en el Nasdaq, y también en el Dow Jones, han estado viviendo los acontecimientos del 2000.
Pero, no han tenido ningún reparo en repetir el esquema y afrontar iguales riesgos, de una zona de trituración de carteras. Que ya se invoque la relación fundamental que debe regir a la evolución de cotizaciones, basado en la capacidad de ganancias del bien subyacente es un reverdecer de todas las enseyañanzas de Benjamín Graham, también sustentadas por su mejor discípulo -Warren Buffet- y que en ciertos pasajes de la historia se ven desechadas por los simples "apostadores" que se adueñan del mercado, con el facilismo de inflar los precios, hasta que todo estalle de mala forma. Y disfrutamos ver que las "leyes de oro" siempre vuelven. ¡Aleluya, hermano!...


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