23 de junio 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Por esta vez el mercado siguió a los hechos, porque no había forma de jugar al "anticipo". Filtraciones se ve que tampoco se produjeron (salvo cierto episodio en terreno del NYSE, donde los bonos repuntaron antes de conocerse el cambio de discurso del Gobierno). Aquí solamente lo intuitivo pudo dar con el acierto preciso, y en el camino de bajas-rebotes-más bajas- terminando en viernes feriado, que dejó la mesa dispuesta desde la actuación en el mercado de Estados Unidos. Los descalces en las carteras habrán estado a la orden del día y con todo el fastidio del operador, que actúo en función de lo que le contaban los acontecimientos y, el paso quebrado, fue todo obra de posiciones oficiales -ante lo derivado de la Corte de Estados Unidos- que mostró una peligrosa vocación por resistirse a lo que marcó la realidad, pero afortunadamente corregida con el último discurso presidencial, y dio la casualidad de que cuando era fecha para provocar toda una reacción, tras dos ruedas bajas, aquí se ingresó el feriado del viernes .

Presión contenida -en todo caso, parece la de hoy una buena presión- y que no ha tenido otros hechos para cambiar la impresión anterior. Hoy amanece el Mercado con un ambiente al que los muchachos del turf definirían como " jugar con el mercado puesto", esto es, salvo que surja algún "meteoro ". Buenos Aires tiene como impulso previo lo sucedido el viernes en Nueva York, con los papeles argentinos. Solamente poniéndose al día con la fecha que se adeuda, pues es hoy una jornada para sumar ganancias en forma suculenta. Al menos desde lo que puede resultar una muy " caliente " apertura y el empuje que lleve a las alturas. Después se verá si surgen inmediatas "tomas de utilidad", o si persisten temores que apaguen en parte el fuego desplegado. En tal caso hay que poner en primer plano el hecho de que nada se ha resuelto. Por ahora, es haber variado la posición de Argentina (mostrando predisposición a encontrar acuerdo) y los directivos de los fondos que -dicen- están "esperando para negociar". Aquí la palabra clave es, justamente "negociar". Y ver de qué modo se la define en el diccionario del Gobierno (y en el de los fondos). En medio de ambos, es claro que "negociar" implica sentare a una misma mesa y poder acercar posiciones que, de entrada, estarán distantes. Sin "patear el tablero" (como algún trasnochado considero útil), no ponerse furiosos. La realidad es que el Gobierno es afecto a ofrecer no a negociar. Y es un tema.

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