25 de junio 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Todo el fragor derivado de lo que ya no parece una cuestión judicial, tampoco política -como se amagó en un momento-, sino un duelo personal entre el juez Griesa y el Gobierno nacional nos fue insumiendo columnas y posponiendo ciertas disquisiciones que nos parecen valiosas.

La visión acabada sobre el actual mundo de Wall Street, que nos vino ofreciendo -en sucesivas notas- el colega que realiza el comentario a diario sobre el Nyse no tiene desperdicio.

Primero, tiene la condición de descorrer una clásica imagen, que ya no existe (ni volverá a renacer) y que prevalece en la retina de los argentinos (incluidos los de mercado).

Nos dice el excelente informe que: "El mercado bursátil norteamericano no es ya sólo el NYSE o el NASDAQ, sino un conglomerado de cerca de "300" plataformas operativas que aparecieron (básicamente, en los últimos diez años) y se llevan el 40% del volumen diario...". Uno aquí toma idea de lo que sucede en cuanto a tecnología y -también- la implacable avanzada extrabursátil que logró perforar los muros del antes cerrado mercado del Norte. Y el abanico de ahora comprende las plataformas mencionadas (entre ellas 13 Bolsas registradas) más unos 40 sistemas alternativos de negociación (ATS). Se agregan una centena de plataformas de los "intermediarios". Y un gran número de "dark markets".

La conclusión más espinosa que nos deja la esclarecedora nota del colega, es que "muchos días es más lo que se negocia por fuera, que por dentro de las Bolsas". Pensamos, sobre la base de tal evidencia, que será sólo cuestión de tiempo para que el mercado rector del mundo ya no sea el que marque tendencias y sobre la base de operadores de neta extracción bursátil. Sino que acabará en manos de otros centros de poder, a los que no necesariamente les vayan a importar los objetivos tradicionales de una Bolsa. Otros datos terminan por diluir toda bella semblanza del pasado: el universo de los inversores de Wall Street de aquella postal -que todavía resalta en películas de tiempo atrás- de las familias norteamericanas "ahorrando en acciones, cobrando las rentas para poder financiar la universidad de sus hijos". Esto desde que los futuros estudiantes eran sólo niños. En varias columnas nos preguntábamos, justamente, debido a los estragos hechos por la última crisis qué había sucedido con esa actitud tan clásica de aquella Bolsa. Lo que, además, le daba el entramado necesario para una fuerte base: de pura cepa inversora. (Sigue mañana.).

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