23 de julio 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Así como decíamos que lo del viernes pasado resultaba casi imposible de poder preverse, desde el ángulo de un análisis buscando razones y no solamente intuiciones, ¿qué decir de lo sucedido el lunes reciente?. Proviniendo de un casi 4% de repunte en la fecha previa, que provocaron titulares en los medios -acerca de "optimismo en los mercados", por lo de la negociación en Nueva York- y en un fin de semana donde nada turbulento había corrido por superficie la presunción, para la rueda inicial de la semana, debía resultar de perfil: alcista. Pues bien, en un desplome que en su punto más profundo llegó a ser del 3,5%, la fecha terminó con un descender del 2,7%.

¿Cómo es ésto tan inaudito, diría un inversor clásico, que de subir casi un 4%, se bajó en torno de un 3%?... Nos preguntamos cómo habrán explicado a sus clientes, los agentes y asesores de inversión, semejante descalabro sin "ton ni son".

No busque la explicación, no la hay desde la letra del análisis fundamental: solamente puede adjudicarse al puro azar (y éste no contiene "indicaciones de uso"). Se mezclan las noticias y se multiplican las sensaciones, en tanto quedan cada vez más alejados los motivos que emanan de las condiciones de los activos en disputa.

El mejor rasgo es que, con cualquier condición y signo, el mercado no se cierra. Permite, como en la mala rueda del lunes, realizar aperturas en casi "80" plazas donde se incluyen papeles de todo calibre de liquidez.

El que quería salir, vender sí o sí, salía de la posición y encontraba comprador. Después, es otra cuestión hasta dónde tener que ceder en precio para concretar la línea de corte, con la contrapartida.

Que no hay peor cuestión -para "quemar inversores- que contraer la liquidez del mercado, impidiendo alcanzar la salida. Así se han visto desprestigiados muchos nombres accionarios que en subida eran sumamente líquidos y elásticos pero, resultaban un muro donde los inversores rebotaban, si deseaban vender los papeles.

"Buitres" aparte, "chinos" en el medio, "dólar" trepando, "plazos fijos" cayendo, todo el cóctel de cuestiones deriva en un simple juego de equivocarse, o acertar. Nosotros, seguimos recorriendo los segmentos de los "estados contables" (y con que le sirva al menos a un lector, se justifica el hacerlo), pero muchas veces vemos que si hay que mencionar "flacas" relaciones, en esos números empresarios: la acción hace la suya y sube de precio, tanquilamente. (La verdad del dinero).

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