25 de noviembre 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

  De historias sobre operaciones financieras imprudentes, que condujeron a la ruina a algunos empresarios e inversores, el mundo sabe bastante. A la lista, casi se suma una de las mayores empresas financieras del mundo el gigante suizo UBS que estuvo literalmente a un paso del colapso, por las manipulaciones de un operador de mercados, Kweku Adoboli durante 2008-2011.

Adoboli nació enTema, Ghana; su familia se radica en Inglaterra. Mediante una beca logró ingresar a laUniversidad de Nottingham, donde estudió comercio electrónico y los caminos para hacer negocios en el mundo digital. Su currículo lo lleva a UBS donde es requerido por sus capacidades.

Algunos sostienen que su amor por el dinero, a veces incontrolable, hizo que Adoboli sea un negociante muy exitoso; ahora ya es difícil discernir hasta qué punto, lo que sí es evidente es que en cierto momento el éxito lo abandonó.

A pesar de ser aficionado a las grandes fiestas, trabajaba con eficacia, pero, con el tiempo comenzó a sobreestimar su talento y fue justamente esta sobre estimación la que casi lleva a consecuencias nefastas al UBS.

En la cima del éxito, fue realmente capaz de realizar transacciones de muchos millones en el mercado de valores;sus jefes lo consideraban una estrella en ascenso y apreciaban su talento. Bajo su control se encontraban carteras de negociación por un total de 30 mil millones de libras esterlinas.

Su elevado salario lo gastaba rápidamente, ya queorganizaba en su casa fiestas lujosas y compraba todo aquello que lo marcaba como hombre adinerado.

Adobolí de alguna manera siguió los pasos de Belfor a quien admiraba y no supo o no quiso detenerse a tiempo.

UBS lo acusó de aprovecharse de su posición para obtener ganancias personales, y reveló la existencia de operaciones no autorizadas que acarrearon pérdidas cercanas a los 1.800 millones de euros. Según el banco, el fraude fue posible ya que el operador de mercados creaba datos ficticios para camuflar los riesgos que asumía.La Fiscalía que llevó su caso calificó las operaciones de "desprotegidas, evasivas, incautas y descuidadas".

Fue condenado a 7 años de prisión, pero obtuvo después de once meses la libertad condicional bajo fianza.

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