30 de enero 2015 - 00:00

Cupones bursátiles

 Ser encargado de administración y llevar la contabilidad de grandes corporaciones puede ser una ardua tarea, sobre todo cuando el jefe indica que se falsifiquen los informes de Ganancias.

Corría la década del 90 cuando el CEO y fundador Richard Scrushy comenzó a instruir a sus empleados sobre como"inflar" los ingresos de la empresa HealthSouth y exagerarlos para satisfacer las expectativas de los accionistas.

En ese momento, la sociedad era uno de los proveedores de servicios de salud más grandes e importantes de Estados Unidos y había experimentado un rápido crecimiento, lo que le permitió acceder a la adquisición de una serie de empresas relacionadas con la salud.

La primera señal de que no todo estaba bien y de que había problemas surgió a finales de 2002, cuando Scrushy vendió acciones de HealthSouth por un valor de 75 millones de dólares antes de conocerse una importante pérdida de ingresos.

Un bufete de abogados independiente concluyó que la venta no estaba directamente relacionada con la pérdida, pero todos los inversores deberían haber sido advertidos antes de haberse efectuado la operación, lo cual no ocurrió.

El escándalo se desarrolló en marzo de 2003, cuando la SEC anunció que HealthSouth exageró sus ingresos en 1,4 mil millón de dólares. La información salió a la luz cuando el CFO William Owens, en colaboración con el FBI, grabó una conversación de Scrushy donde se le pudo comprobar la estafa.

Sorprendentemente, el CEO fue absuelto de 36 cargos de fraude, pero más tarde fue condenado por cargos de soborno. Al parecer, Scrushy realizó contribuciones políticas por aproximadamente 500.000 dólares, lo que le permitiría asegurar un asiento en el consejo regulador del hospital.

Luego de este sonado escándalo, HealthSouth comenzó la gran tarea de sanear sus finanzas, ya que su conocida trayectoria en diversas especialidades de la salud (más allá del traspié económico inducido) nunca dejó de estar en el más alto nivel.

A finales de 2006, la corporación, que nunca tuvo que acogerse al Capítulo 11 de protección de bancarrota, completó su recuperación y enlistó sus acciones en la Bolsa de Valores de Nueva York.

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