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Cupones bursátiles
Tener un banco no es fácil. El negocio financiero, el negocio del dinero, es de los más rentables del mundo, y hacerse de un banco requiere capital, un plan certero y una oportunidad.
Sarmiento quería comprar un banco, pero no había ninguno en venta. Había que estar atento y encontrar el momento.
En 1972, la noticia de que el Banco de Occidente estaba al borde de la quiebra fue su oportunidad esperada, rápidamente viajó a Cali (allí quedaban las oficinas principales y vivían la mayoría de los accionistas) a realizar su propuesta de compra y negociar.
La espera dio resultados, tras la ardua negociación, el Banco de Occidente fue suyo. Dieciséis años después de haber fundado su pequeña empresa y con 39 años, ya era banquero.
Con esa preciada compra en mano pasaba a otro nivel, tenía más peso. Pero el banco estaba en quiebra total, había que rescatarlo, de lo contrario era una carga, una inversión pésima.
Una vez más, el genio empresarial del joven se impuso y lo explica con sus propias palabras en su biografía: "La contabilidad aterriza a la gente. De lo contrario, la gente se hace muchas ilusiones. En donde más dinero he ganado, es organizando empresas". Y acto seguido pone un ejemplo: "Si se adquiere empresas con problemas cuyo valor comercial está muy deteriorado, como me pasó con el Banco de Occidente cuyas acciones pude adquirir por el 70 por ciento de su valor nominal, cuesta volverlas a poner en valor, lleva su tiempo, pero como en el caso del banco cuatro años despues de encausarlo y sanearlo su valor se ubicó en dos veces o dos veces y media mas que su precio en libros.
Sencillo y categórico, hay mucha ganancia organizando la empresa. Es posible sanar al enfermo, porque es la dirección, es el valor que agregue a su organización lo que la hace rentable. "No hay empresas malas, sino mal gestionadas", la máxima de Peter Drucker.
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