Los Lauder - 3 a parte - La casa Estée Lauder, en el corazón del Upper East Side de Nueva York, se abrió hace casi cinco años para que Aerin, de 42 años, presentara un perfume inspirado en un proyecto que su abuela había abandonado en los años ochenta.
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Con una escenificación donde los miembros de su famillia fueron los principales actores, la inauguración se desarrolló dentro del concepto "miradas por el retrovisor" que Leonard defiende y su esposa Evelyn apoyaba (falleció un año después), no sólo por el escenario, el cóctel estaba servido por Mortimer's, el restaurante favorito de Estée, que ya no existe. "Pero siguen vivos muchos de los que trabajaban allí y conservan las recetas", aseguraba Aerin.
Algunas armaduras de Ronald decoraban el salón. "Me he criado rodeada de arte", explicaba Aerin. "De hecho el primer recuerdo que tengo de mi padre está relacionado con él.
Era pequeña y no podía dormir. Me sacó de la cuna y me llevó de un lado a otro del pasillo del apartamento, explicándome las piezas".
Y la vida siguió y el hijo mayor de los Lauder continuó haciendo historia y dentro de ésta la beneficencia tiene un lugar preponderante.
Estuvo casado con Evelyn 50 años y luego de que ésta falleciera comenzó a donar los bienes que compartiera con ella.
Un año despues del fallecimiento de su mujer y ocho del de su madre Estée Lauder, el presidente de la firma de belleza sacó a subasta un lote de 112 joyas de las dos mujeres de su vida y destinó los beneficios a la fundación de Investigación del Cáncer de Mama que creó Evelyn en los años noventa, con la que impulsó el hoy famoso símbolo contra esa enfermedad, el lazo rosa.
Sotheby's de Nueva York remató otras 44 piezas del joyero de su mujer, que falleció a causa de un cáncer de ovarios. La suma resultante de esa subasta fue para la Fundación que investiga esta enfermedad.
Leonard Lauder presidente honorario del conglomerado Estée Lauder, se ganó un sitio de honor en el panteón de los filántropos mas generosos de la historia de América.
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