20 de enero 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

 Finalizada en Waterloo la última batalla de Napoleón en 1815, la noticia de la victoria de los Aliados fue llevada por mensajeros al banquero Nathan Rothschild, radicado en Londres. Este financista , uno de los fundadores de la dinastía Rothschild, recibió la buena nueva aproximadamente 36 horas antes que lord Liverpool, el primer ministro británico por aquel entonces. Rothschild no sólo intuía, sabía, que el precio de los valores del Gobierno inglés aumentaría al darse a conocer la noticia, por esa razón invirtió grandes sumas en acciones. En efecto el precio aumentó durante los cuatro días siguientes, y Rothschild amplió su ya enorme fortuna.

En la actualidad los centros financieros internacionales están conectados por comunicaciones electrónicas que les permiten conocer con extrema velocidad lo que sucede en cualquier parte del mundo. Como referente podríamos mencionar la caída de la Bolsa del lunes 19 de octubre de 1987, que se propagó por todo el mundo al inicio de las operaciones de los diferentes mercados de valores. La Bolsa de Nueva York tuvo una baja repentina el viernes anterior, a lo que siguió "un fin de semana de pánico especulativo". La Bolsa de Sídney comenzó a operar ese lunes mientras la mayor parte del mundo aún dormía; los corredores tenían una montaña de posturas de venta, y millones de dólares en valores fueron retirados ese día. Las comunicaciones por satélite inmediatamente llevaron la noticia a la Bolsa de Tokio, donde se produjeron reacciones similares.

A las pocas horas la ola recorrió todo el orbe, Hong Kong, Singapur, las Bolsas de Europa y de vuelta a Nueva York. Las compañías norteamericanas perdieron más de 500 mil millones de dólares en acciones antes de finalizar el día. El llamado Lunes Negro cautivó la atención de un público habitualmente indiferente a los asuntos bursátiles. ¿Cómo pudieron ocurrir pérdidas tan enormes? El gran interrogante.

Prácticamente durante casi 400 años, las Bolsas han sido el mercado donde las compañías y algunos gobiernos han acudido para conseguir parte del capital necesario para desarrollar sus empresas. Si bien cambiaron las formas de negociación en los recintos, los principios del negocio bursátil permanecen intactos. Un mercado de valores es un centro para la compraventa de valores (acciones, bonos y otros instrumentos) "los cuales representan una inversión para quien los compra y una fuente de financiamiento para la empresa que los vende". Nathan Rothschild no podría haber visualizado la realidad actual mezclada con lo virtual en la historia de las Bolsas, pero convengamos que la hubiera disfrutado.

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