12 de abril 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

Zhou Qunfei - 1a parte - Nació en Xiangxiang, en la provincia china de Hunan en 1970.

Es una de las mujeres mas ricas del mundo y la mas adinerada de China y no heredó su fortuna, se hizo a si misma.

Al crear a un proveedor mundial, Zhou, de 47 años, ha llegado a especificar una nueva clase de emprendedoras en China que han acumulado su fortuna a partir de cero; algo bastante raro en el mundo de los negocios. En Japón, por ejemplo, no hay una sola multimillonaria que no haya heredado su fortuna, según Forbes. En Estados Unidos y Europa, la mayoría de las mujeres multimillonarias aseguraron su riqueza mediante herencias.

Ningún país a nivel global tiene más multimillonarias que hayan forjado su propia fortuna que China. El Partido Comunista de Mao Tsetung promovió la igualdad de género, lo que permitió que las mujeres prosperaran cuando el capitalismo empezó a echar raices , según Huang Yasheng, un experto en la clase emprendedora del gigante asiático recibido en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). En un país con pocos emprendedores establecidos, la gente como Zhou pudieron dejar su marca rápidamente cuando entraron en el negocio en los 90, mientras el motor económico estaba en pleno desarrollo en China.

Casi huerfana

Zhou Qunfei es la menor de tres hijos, criados todos en una comunidad agrícola, de un pueblito en la provincia de Hunan, en el centro de China, que está a cerca de dos horas al sur de Changsha, la capital de la provincia. Su madre murió cuando ella tenía cinco años. Su padre, un artesano especializado, perdió un dedo al poco tiempo y la mayor parte de su visión en un accidente industrial.

Ella ayudaba a la familia a criar cerdos y patos para alimentación a fin de tener dinero extra. Siempre fue una alumna destacada en la escuela. A pesar de su concentración académica dejó los estudios a los 16 años y viajó al sur, a la provincia de Cantón, para vivir con la familia de su tío y buscar un mejor empleo. Su vocación era ser diseñadora de modas, pero no lo logró. Por fin consiguió un empleo en la planta de producción de una fábrica, en la ciudad de Shenzhen, haciendo vidrios para reloj con un salario que no llegaba al dólar diario.

Las condiciones eran duras. Trabajaba de las 8 de la mañana a la medianoche y, a veces, hasta las 2 de la madrugada. Mañana continuamos.

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