Análisis de expresiones - 1a parte. El psicólogo Paul Ekman a sus 80 años es quizás el lector de rostros más famoso del mundo, pero en su fuero interno teme haber creado un monstruo. Pionero en el área del estudio de las expresiones faciales en los '70, creó un catálogo de más de 5.000 movimientos musculares para mostrar cómo la arruga más sutil de la nariz o un movimiento de cejas revelaban emociones escondidas. En la actualidad un grupo de empresas nuevas con nombres como Emotient, Affectiva y Eyeris están utilizando la investigación de Ekman como la base de una tecnología que se basa en algoritmos para analizar las caras de la gente y descubrir sus sentimientos más profundos. Estas empresas juntas, están acopiando una enorme base de datos visuales de emociones humanas, buscando patrones que pueden predecir reacciones emocionales y comportamientos a escala masiva. Ekman aceptó convertirse en asesor de Emotient, manifiesta: "que está dividido entre el gran potencial que poseen todos estos datos y la necesidad de asegurarse de que se use de manera responsable, sin infringir en la privacidad personal".
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Parecido a gran hermano
Hasta el momento, la tecnología ha sido utilizada principalmente para la investigación de mercado. Emotient, una startup de San Diego cuyo software puede reconocer emociones a partir de una base de datos de microexpresiones que ocurren en una fracción de segundo, ha trabajado con Honda Motor y Procter & Gamble para evaluar las emociones de las personas conforme probaban productos. Affectiva, un fabricante de software de detección de emociones con sede en Massachusetts, ha usado webcams para monitorear a consumidores mientras ven comerciales de empresas como Coca-Cola y Unilever. La tecnología en desarrollo tiene el potencial entre otras posibilidades de ayudar a las personas o salvar vidas.
Las cámaras que pueden visualizar cuando un chofer de camión está exhausto podrían prevenir que se quede dormido mientras conduce. Colocar cámaras con software que percibe las emociones en un aula, podría ayudar a determinar si están captando la atención de sus estudiantes. Pero algunas otras aplicaciones podrían generar cuestionamientos de privacidad.
Un local minorista ha comenzado a probar software instalado en cámaras de seguridad, que pueden escanear las caras de las personas y adivinar sus emociones, mientras entran y salen de sus tiendas. Eyeris, con sede en California, dice que autoridades de EE.UU. han adquirido su software para usarlo en interrogatorios. Mañana continuamos.
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