El cura argentino Miguel Ángel Santurio, quien es sospechoso de abuso deshonesto de tres chicas de Misiones, podría ser suspendido de por vida en el ejercicio de su ministerio religioso por el papa Benedicto XVI, en caso de ser hallado culpable. Santurio fue sobreseído en una causa de abuso deshonesto y sometimiento en perjuicio de tres chicas tras una denuncia de la ONG Alto a la Trata ante la Justicia Federal de Misiones. El juez José Luis Rey desestimó la causa porque ninguna de las supuestas víctimas lo denunció por abuso sexual, un delito de instancia privada en el cual la Justicia no puede actuar de oficio. Y giró a un juzgado de Instrucción la causa de captación para la trata, que no se pudo comprobar. En su momento, el propio Santurio se presentó con su abogado al juzgado pidiendo ser investigado.
Sin embargo, el Vaticano consideró que existen elementos que ameritan un juicio canónico. De acuerdo con la última reforma del Código de Derecho Canónico, de 1983, en caso de existir indicios de que un sacerdote abusó de un menor, debe ser la Santa Sede la que ordene el proceso por la gravedad de la acusación.
El padre Santurio pertenece a la diócesis de San Luis, donde tuvo una relación conflictiva con su obispo, Jorge Lona, quien en 2004 lo amonestó por haberse arrogado la representación de la Iglesia en un acto y por publicar avisos sobre sus supuestos poderes curativos.
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