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Da comienzo el proceso olímpico
Es difícil poner en contexto los World Games por la variedad de deportes que allí se practican. Junto con el rugby hubo cinchadas, frisbee, baile, paracaidismo y bowling, entre tantas disciplinas poco conocidas en nuestro universo deportivo. Los Pumas llegaron por tercera vez a estos Juegos que fueron, para el rugby, un paso clave antes de convencer al Comité Olímpico Internacional en 2009 de que el nuestro era un deporte para sumarse a los Juegos, a partir de Río 2016. Mucho ayudó el rugby argentino para lograr el ingreso en los Juegos. Por un lado, el seleccionado nacional jugó una gran final del Mundial 2009 ante los veedores olímpicos que quedaron encantados con todo lo visto en Dubái -distinto hubiera sido tras Moscú 2013-, y por el otro, Agustín Pichot fue uno de los siete representantes que con su impecable presentación alentaron a votar por el ingreso del rugby. Lo consiguieron por abrumadora mayoría.
Participar del movimiento olímpico es clave para un deporte que busca un despegue a nivel mundial. Dicen en el International Rugby Board que la cantidad de participantes está en más de cinco millones, tanto en varones como en mujeres, niños, adolescentes y adultos. Ya hay un nicho adquirido por el rugby que después de casi 150 años como deporte organizado y con siete mundiales de éxito creciente, pero en un mundo globalizado que compite por fondos para sostenerse y cantidad de participantes para ofrecer a las empresas y gobiernos que quieren participar de ese crecimiento y manutención.
El deporte olímpico tiene acceso a fondos para su desarrollo que el rugby no podía disfrutar en años anteriores. Esto no es solamente en el país, sucede a nivel mundial. El sueño de la medalla generó que varios países hayan abierto sus billeteras y sus centros nacionales de alto rendimiento para buscar el cómo. En la Argentina, a través del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), ya se trabaja en conjunto para buscar la gloria olímpica. Claro, primero hay que clasificarse y si bien no está claro hoy cómo será ese proceso, Los Pumas 7s deberían seguir dominando la región y conseguir ese pasaje. De alguna manera, el seven se ha convertido en un deporte separado del rugby de quince. Así como en épocas pasadas servía para generarles competencia a los jugadores de elite, y más tarde como prueba de fuego antes del ascenso a los seleccionados nacionales de quince, hoy no existe el ida y vuelta. Con los múltiples viajes que hay en el seven con el circuito mundial, más las distintas exigencias físicas y técnicas, se buscan distintos tipos de jugadores.
Se verá, entonces, un mayor nivel de especialización en los próximos años al encarar la recta final hacia Río 2016 que comenzará en exactamente tres años. Para los amantes del deporte, y ahora del rugby, se acerca la gran cita deportiva.


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