21 de abril 2009 - 00:00

DAIA y AMIA, preocupadas por la actitud del Gobierno

El controvertido discurso del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad en Ginebra provocó indignación en la comunidad judía argentina. Tampoco se entendía la actitud asumida por la delegación argentina (encabezada por el embajador Alberto Dumond) de permanecer en el recinto mientras el mandatario iraní disparaba su diatriba antiisraelí y volvía a negar la Shoá.

Es casi ocioso explicar que no se trata de una postura personal del ex secretario de Industria y hoy representante argentino en Suiza sino producto de una instrucción concreta de sus superiores. La Cancillería adelantó a este diario que Dumond hará una dura condena de las palabras del iraní cuando hable hoy ante la Asamblea.

Aldo Donzis, presidente de la DAIA, dijo a este diario que «lamentamos que, mientras muchos de los delegados de países de Europa, algunos del Caribe y hasta Marruecos protestaban contra el mensaje de odio y racismo de Ahmadineyad abandonando la sala, todos los países de Sudamérica hayan permanecido. Entre ellos, claro, el delegado de la Argentina».

El dirigente afirmó que no sólo era repudiable la presencia del jefe de la teocracia iraní en la Conferencia contra el Racismo de la ONU en Ginebra, sino también la permanencia de muchas delegaciones cuando dijo que «Israel era la dictadura más racista de Medio Oriente». Donzis afirmó que «lo llamativo es que en esta región ya conocemos el accionar de Irán, acusado por la Justicia argentina de haber organizado dos atentados terroristas en Buenos Aires».

Por su parte Guillermo Borger, presidente de la AMIA, sostuvo que «lo de Ginebra, en lugar de ser un congreso contra la discriminación, se convirtió en una reunión a favor del odio y del racismo.» En relación con la actitud del delegado argentino, agregó que «es un nuevo caso de algo que se dice con la boca y después se borra con los hechos. Hace poco estuvo acá en AMIA la presidente Cristina de Kirchner, y juntos celebramos la firma del acuerdo contra el racismo y la judeofobia firmado con los presidentes Lula da Silva y Hugo Chávez; y pocas semanas después de eso, Chávez expulsa al embajador de Israel y ataca a la comunidad judía venezolana... Lo de Ginebra parece ser más de lo mismo».

En tanto Sergio Wider, representante para América Latina del Centro Simón Wiesenthal, presente en la reunión de Ginebra, relató a este diario que tras el discurso de Ahmadineyad se acercó al embajador Dumond, y le preguntó por qué no había imitado lo hecho por sus pares de Europa y Marruecos. «Me respondió que, si bien el discurso era polémico, 'no era como para levantarse e irse'...». El dirigente dijo estar «desilusionado» por la actitud del diplomático, y recordó las denuncias que habían planteado ante la ONU los presidentes Néstor y Cristina de Kirchner por la falta de cooperación de Irán en la investigación del atentado contra la AMIA.

«Además, las expresiones racistas de Ahmadineyad se producen en la víspera del Iom HaShoá (Día del Holocausto), el 120° cumpleaños de Adolf Hitler. También debimos soportar que un delegado iraní le gritara en la cara 'sionazi' a Elie Wisel, sobreviviente de la Shoá y Premio Nobel de la Paz».

No fue el único incidente: en una sala adjunta miembros de ONG judías y musulmanas debieron ser separadas por las fuerzas de seguridad suizas para que no se produjeran peleas.

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