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DAVÍD MARTÍNEZ: Un big player camina Buenos Aires
Le encanta el país y, disimuladamente, en cada visita, se hace tiempo para ver obras de teatro y películas autóctonas. En Buenos Aires tiene una gran ventaja. Nadie conoce su rostro y puede circular sin mayores problemas. Dice que se siente libre en estas tierras, más allá de que un puñado de guardaespaldas (algunos locales y otros connacionales del visitante) lo custodien de muy cerca. Su última inversión en Buenos Aires no fue ni una empresa, ni en tecnología ni recursos humanos. El mexicano pasó varias horas en un salón privado del barrio porteño de Retiro comprando arte autóctono. Un marchant le organizó un evento privado donde se le presentaron cuadros, esculturas y muebles antiguos para que elija a gusto y comodidad. Se menciona que Martínez quedó encantado y que gastó una cifra cercana al millón de dólares, prometiendo más adquisiciones. En sus planes inmediatos está avanzar todo lo posible en Telecom. Aseguran sus colaboradores que la idea del mexicano es argentinizar la empresa, quitándole con el tiempo todo resquicio del pasado de Telecom Italia. Para esto, quiere que el management sea un 100% local y hasta que haya participación sindical. Piensa también ser de los primeros en comprometerse a invertir cientos de millones de dólares, en la próxima licitación oficial para avanzar sobre el sistema 4G, siempre a nombre de Telecom.
Quiere resolver, a su vez, su participación minoritaria en Cablevisión, donde mantiene una incomodísima sociedad con el Grupo Clarín (en el futuro, AFSCA mediante, con Ernestina Herrera de Noble y el propio Héctor Magneto). Martínez no tendría problemas en vender y concentrarse en Telecom (de hecho, lo obliga la ley de medios), sin embargo espera instrucciones oficiales.
El mexicano, propietario del fondo Fintech, es además un observador permanente del mercado de empresas energéticas argentinas. Por su escritorio pasan alternativas de desembarque en compañías como Edenor, Edesur, Metrogas, Gas Natural e innumerables alternativas de asociación con petroleras internacionales que tienen a Vaca Muerta como su norte pero les falta conocimientos de los vericuetos criollos para llegar al yacimiento neuquino.
Martínez espera además una respuesta desde el Ministerio de Economía para saber si su propuesta para negociar con los fondos buitre es la elegida. Desde Fintech llevó ante Axel Kicillof una posibilidad de abrir negociaciones a cambio de bonos de deuda a pagar desde 2015, asegurando que tiene el teléfono rojo para abrir negociaciones con la mayoría de los holdouts. En realidad, con todos menos con uno. Martínez tiene un conflicto con Paul Singer, dueño del fondo buitre NML Elliott, el principal litigante contra el país en los tribunales norteamericanos. Ambos mantienen una muy vieja pelea abierta en México por un fallido intento de compra de una empresa histórica llamada Vitrium. Martínez quería reflotarla y Singer partirla y vender los pedazos.
Mientras define sus pasos en el país. El mexicano no se queda quieto. A fines de abril ingresó como accionista con el 6,5% en el banco más viejo del mundo: el Monte dei Paschi di Siena (MPS), el tercero de Italia, fundado en 1472 en la ciudad Siena. Antes había cerrado la compra de un legítimo Pollock en Nueva York, en unos u$s 142 millones.
Hoy, Martínez es uno de los pocos que realmente puede decir que el mundo es su mercado.
@cburgueno


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