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De cóctel, (ex) embajador español vivió quita a YPF
Con un raid de cócteles, clausuró una estadía de más de cinco años en la Argentina: ligado al PSOE, la victoria de Mariano Rajoy lo obligó a dejar el cargo. Sin carrera diplomática, vuelve a Granada dice que a dictar, como su esposa, clases en la universidad.
El último acto de su currículum diplomático estaba, contó en esa intimidad incierta que animan las copas, previsto aunque se desconocía su dimensión: era un hecho, relató, la rescisión, pero el Gobierno español no sabía si serían dos, cinco o diez áreas. Fueron cuatro.
Los presentes, entre bocaditos y tragos, lo acecharon con preguntas, pero Estrella, entrenado en hablar poco y decir nada, apenas sació la demanda con postales del cambio de clima en la relación entre el Gobierno Kirchner y el doble comando español: Gobierno-Corona.
Fue un observador preferencial, en estas semanas, de las gestiones entre Madrid y Olivos. El llamado del rey Juan Carlos a Cristina de Kirchner y, sobre todo, la intensísima minigira del ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria López, por Buenos Aires.
Ese funcionario de Rajoy charló con Hernán Lorenzino, Julio De Vido y Axel Kicillof. Se fue con una presunción severa: tras esos contactos, dedujo que el libreto K sobre política energética es del viceministro de Economía, que se mueve casi como un superior del ministro.
Mauricio Macri, que encabezó la liga PRO que participó del cóctel de despedida, le dio un poco de tregua al homenajeado cuando volvió, otra vez, sobre lo que se convirtió en su monotema: los subtes, la desconfianza hacia la Casa Rosada y la ecuación financiera.
Estuvieron, además, su vice, María Eugenia Vidal; la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y Gabriela Michetti -que llegó más tarde-. También Felipe Solá; el rector de la UBA, Rubén Hallú, y el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, quizá lo más próximo al kirchnerismo de los presentes.
Desfiló un nutrido elenco radical. El expresidente Fernando de la Rúa, que conversó con el embajador de Italia, Guido La Tella; el expresidente del Comité de la UCR, Ernesto Sanz, y el actual, el santafesino Mario Barletta.
Atentos, hermanados en la diplomacia, llegaron hasta Las Cañitas los embajadores de México, Finlandia, Suecia, además del de Italia. Y el consejero político de Estados Unidos. Una devolución de gentileza a futuro: el anfitrión, Fabián Perechodnik, director de Poliarquía -que estuvo con su señora, Gabriela Solustri- quizá le organice sus propias despedidas.
Llegaron, también, su socio, Alejandro Catterberg; Eduardo Bonal (Telefónica); Juan Pablo Maglier (La Rural); el padre Guillermo Marcó, y José «Pepe» Scioli.


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