9 de septiembre 2013 - 00:00

De eso no se habla

De eso no se habla
Pocos días atrás las Bolsas iberoamericanas celebraron su reunión anual en Santiago, Chile, confirmando una vez más el "Si vous voulez quelque chose d'éternellement retardé, la nomination d'une commission" que se le atribuye a Napoleón Bonaparte. Como suele ocurrir en este tipo de reuniones, lo importante no fue lo que se dijo sino precisamente lo contrario. Así no se analizó por qué las Bolsas integrantes son en su conjunto las de peor evolución mundial para lo que va del año, en lo últimos seis meses y en los últimos tres años (a plazos más largos los resultados están dentro de la media de los emergentes; índices MSCI). Pero el problema no es que no se quiera hablar y analizar abiertamente la cuestión más grave que los une, sino el cariz que están alcanzando algunas de las medidas que se están tomando.

Lo más dramático fue pa-ra uno de los vecinos cuyos representantes recibieron muchas voces de aliento y felicitaciones, pero por algún motivo ninguna propuesta para asociarse o imitar la reforma de su mercado de capitales de evidente tinte fascista. Lo más ridículo sin embargo fue lo del Bovespa, la mayor del grupo y la séptima Bolsa más grande del mundo, cuya principal reacción a la depresión ha sido matar al mensajero, anunciando el cambio de su índice testigo (en 1968 se escogió contrapesarlo por el volumen operado, a sabiendas que se "inflaban" artificialmente los rendimientos, como ocurre con el Merval que debería seguir los mismos pasos). Pero nada servirá porque cuando los dirigentes de los mercados van a contramano de los intereses de la gente, el único futuro es la decadencia. Tras cuatro semanas en baja el Dow ganó un 0,76 por ciento en la última a pesar de ceder el 0,1 por ciento a 14.922,5 el viernes. Nada demasiado distinto.

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