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De Harvard a Lalín: González Fraga, vice de Alfonsín tras pelea con Binner
El anuncio se hizo en el departamento de la avenida Santa Fe, donde concentra las decisiones de campaña Ricardo Alfonsín. En ese living, que utilizó su padre, se sacó la foto de fórmula en una conferencia que convocó a las 21.
Ayer el propio Alfonsín explicó las razones de la elección. «Quiero un vicepresidente que tome decisiones», dijo y lo describió: «Conocía sus condiciones personales y para mí son importantes, como su compromiso con el desarrollo, la distribución del ingreso, para combatir el trabajo en negro, y lograr un mejor salario». Toda esa preparación que logró González Fraga en su paso por Harvard deberá demostrarla ahora en las tertulias radicales en Lalín.
Las declaraciones estuvieron plagadas de los elogios lógicos de estos casos, pero también de algunas curiosidades: «Es una fórmula que pretende ganar las elecciones», dijo Alfonsín, para luego confundir con: «Me comprometo a trabajar juntos en el Ejecutivo para seguir de cerca la marcha del Gobierno». A muchos de los presentes en el piso de los Alfonsín de Santa Fe al 1600, donde se hizo el anuncio y las fotos de la fórmula, les corrió frío: la truculenta historia reciente de los vices en la Argentina les volvió inmediatamente a la memoria.
El criterio de selección que tuvo Alfonsín, más allá de las cualidades técnicas y políticas de González Fraga, también llamó la atención: «A Javier hay algo más que lo distingue, que es muy importante: uno lo puede ver subir y bajar de los colectivos en Buenos Aires. Eso dice mucho más de lo que aparentemente dice. Además, los dos somos descendientes de gallegos», algo que supuestamente garantiza una buena convivencia, a diferencia de la fórmula Lavagna-Morales, donde había incompatibilidades italo-ibéricas, si se toma en cuenta el criterio que ahora se aplica.
El candidato a vice también trazó su línea: «Voy a estar comprometido en la lucha contra la pobreza, he investigado mucho sobre el tema y tengo ideas al respeto. Soy convencido de que si no solucionamos este problema, no lograremos importantes avances democráticos», dijo.
Más temprano le había enviado por los medios un mensaje a Hermes Binner: «No tengo culpas ni complejos por lo que estamos haciendo con este acuerdo en base a un programa común que será mucho más progresista que toda la retórica de los sectores progresistas que no se animan a hacer lo suficiente para llegar al poder».
Buena parte de la dirigencia radical pensó que Alfonsín se tomaría al menos el fin de semana para separar la ruptura definitiva con el socialista Binner, decretada ayer tras una última reunión entre las dos fuerzas. Se conocían las conversaciones entre la UCR y Roberto Lavagna, con quien armaron fórmula en 2007 (el exministro acompañado por Gerardo Morales como vice) que en ningún caso habían llegado a buen puerto.
Pero Alfonsín mantuvo a González Fraga en expectativa hasta el momento de cerrar la puerta con el socialismo. No extraña que ante la imposibilidad de avanzar con Lavagna (con quien, más allá del resultado electoral de 2007, la relación terminó en las peores condiciones), y con el acuerdo con Francisco de Narváez cerrado, se apelara a quien fue candidato a ministro de Economía de esa fórmula Lavagna-Morales y que aún hoy sigue trabajando en equipo con el exministro.
La negociación, que estuvo a cargo de Alfonsín en todo momento, tuvo en cuenta algunas debilidades que habían empezado a agravarse en la estrategia radical. Por lo pronto, se quiso aportar un técnico a la fórmula, en momentos en que la UCR plantea una agenda de campaña que presagia la necesidad de cambios en materia inflacionaria, en el gasto y la inversión.
El apuro en anunciarlo estuvo directamente relacionado con otro fallo de la campaña radical: Alfonsín entendió que había dejado pasar demasiado tiempo en la telenovela entre radicales y socialistas. Sobre todo porque en la propia UCR se reconocía que los dos partidos ya no se soportaban.
En el apuro por cerrar ese episodio, que por otro lado fue demorado también mientras se negociaba con algún pseudoperonista técnico para cerrar la fórmula, generó el anuncio de ayer.
González Fraga en la actualidad tiene 63 años y se dedicó en los últimos tiempos a asesorar candidatos y fue maestro de economía de Carlos Chacho Álvarez, al que le daba clases sobre macroeconomía en su propio despacho del Senado cuando fue vice de Fernando de la Rúa. Presidió el Banco Central durante el Gobierno de Carlos Menem, fue director general del Instituto Argentino de Mercado de Capitales y vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Es autor de varios libros, como «El mercado de capitales», «El sistema financiero» y «Sin atajo», que escribió con Martín Lousteau.
