6 de enero 2012 - 00:00

De los rápidos del Atuel al desierto del Nihuil

El lago Los Reyunos, en el cañón del río Diamante.
El lago Los Reyunos, en el cañón del río Diamante.
La clave es relajarse y dejarse llevar por los rápidos bajo la tutela de los guías que, a bordo de pequeños kayaks de plástico, conducen al grupo de «cool river». Breves pataleos y brazadas suelen ser suficientes para orientarse en el curso del río, en rápidos que se ubican en dificultades de entre II y III, por debajo de la dura exigencia que pueden llegar a demandar los tres niveles siguientes. En unos 40 minutos dentro del río, por momentos se enfrentan fuertes olas y engañosos remolinos, para luego entrar en remansos que permiten gozar del bello entorno natural del Cañón del Atuel. Incluso hay chance de sentarse sobre el flotador para descansar y apreciar mejor las rocosas paredes de color arcilla que contrastan con el intenso verde de la arboleda y la vegetación de la orilla del río. Esta zona del Atuel es conocida como Valle Grande, dentro del distrito Rama Caída (donde se produce la conocida sidra), a unos 30 kilómetros de la ciudad de San Rafael. Allí, a la vera del río, sobre la Ruta Provincial 173, hay unos 20 kilómetros de servicios turísticos, con hoteles, hosterías, cabañas en alquiler, propuestas gastronómicas, complejos recreativos y, las estrellas de la zona, los prestadores de turismo aventura.

A pesar de ser bastante novedoso, el «cool river» es una de las actividades típicas del Atuel, ya que no hay muchos otros ríos donde se lo pueda disfrutar tanto. Ocurre que sin las altas temperaturas, sumadas a la calidez del Atuel, no sería agradable adentrarse río abajo llevando medio cuerpo dentro del agua. Claro que para los más clásicos, el rafting también está disponible, así como los kayaks, las canoas, los «doky» (especie de canoa inflable) y algunos deslizadores o bananas. Otra actividad que se realiza en la zona son los paseos en catamarán, pero no dentro del Atuel, sino en el lago Valle Grande. También se sale desde la zona de prestadores que se ubica a la vera del río y este paseo lleva a playas de arena del espejo de agua, recorriendo formaciones de origen volcánico. Esta salida suele ofrecer la chance de avistar gigantescos cóndores andinos.

No todo ocurre dentro del agua en Valle Grande. Son muy populares también las cabalgatas, las salidas en mountain bike y los trekking, que recorren coloridos cerros y arroyos de vertientes naturales. Hay también caminatas nocturnas de mediana dificultad que llevan hasta un área de reserva natural donde se pueden apreciar pinturas rupestres hechas por huarpes hace 500 años.

Otra actividad que crece en el entorno de San Rafael son las excursiones en vehículos todo terreno. Se realizan saliendo del cañón del Atuel, en el embalse del Nihuil. Allí, a unos 75 km de la ciudad se encuentran las Dunas del Nihuil, un impactante desierto de arena de 30 mil hectáreas al que sólo se puede accede en 4x4. Se trata de un paisaje que recuerda al Sahara africano y que fue elegido por el Rally Dakar para medir la destreza de los pilotos. Este árido sitio es el contraste absoluto respecto de la frescura del cañón del Atuel. Visitar ambos sitios, separados por apenas un puñado de kilómetros, es la mejor demostración de la riqueza de paisajes y experiencias que pueden vivenciarse en tierras sanrafaelinas.

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