4 de diciembre 2012 - 00:00

DE MORENO A CHEVRON, LA AGENDA RESERVADA DE CRISTINA-CORREA

Rafael Correa
Rafael Correa
Bajo las sonrisas, Cristina de Kirchner y Rafael Correa mastican reproches mutuos. Ella, por un juicio en Ecuador contra Chevron que enturbia los planes de inversión de YPF; él, por el «maltrato» de Guillermo Moreno al ingreso de productos ecuatorianos.

El raid amable de premios, recepciones y recorridas que montó Correa -llegó anoche, se vio con ecuatorianos, se alojó en el hotel Alvear, parte esta noche- aparece enturbiado por esas cuestiones que, sin figurar en el libreto oficial, constituyen la agenda reservada del viaje.

Hubo quejas por las trabas al ingreso de productos de su país -camarones y preparados de pescado- dispuestas por Guillermo Moreno, que luego autorizó la compra a Corea. A la objeción sobre el timming geopolítico del funcionario se agrega que la balanza comercial con Ecuador es altamente favorable a la Argentina (en 2011, relación 5 a 1).

La Presidente, por su lado, sigue con atención el impacto local del fallo contra Chevron por un episodio de daño ambiental, porque la Justicia local aceptó «congelar» los bienes de la petrolera en el país, lo que puso en stand by los acuerdos de inversión Chevron-YPF.

Una pésima noticia para Miguel Galuccio, que seguramente será abordada en la reunión mano a mano que este mediodía mantendrán los dos mandatarios en la Casa Rosada, donde además firmarán acuerdos bilaterales y compartirán un almuerzo en el Museo del Bicentenario.

Al margen de aquellos ítems ríspidos, otro capítulo sensible es la UNASUR, cuestión de altísimo simbolismo para ambos mandatarios porque fue Correa, en 2008, quien viajó de Ecuador a Olivos para proponer a Néstor Kirchner como secretario general del bloque continental.

Las disputas posteriores para definir a su sucesor (se eligió el camino de cargo rotativo y bis: la colombiana María Emma Mejía, el venezolano Alí Rodríguez) sumieron al organismo en lo que Lula da Silva en su paso por Buenos Aires definió como estado de «quietud».

El expresidente argumentó que las urgencias de cada mandatario en sus países le restan dinamismo a la UNASUR. Días atrás, Cristina de Kirchner no participó de la reciente cumbre de jefes de Estado en Lima y en su lugar envió a Amado Boudou.

Aunque la cumbre en Perú despabiló fugazmente al organismo y metió en la agenda el tema de los recursos naturales, subyace una tensión: meses atrás se votó un reglamento que ubica a la Secretaría General que ocupó Kirchner cuarta en rango de decisiones.

No sólo puso el sillón que ocupa Alí Rodríguez detrás, razonablemente, de la asamblea de presidentes, sino que lo relegó también a las resoluciones del consejo de cancilleres y, para completar el mazazo, del consejo de delegados que integran diplomáticos de segundo y tercer orden.

El brasileño Marco Aurelio García y Rodríguez advirtieron sobre el giro, pero quien lo hizo con más énfasis fue Rafael Follonier, operador argentino en esa mesa. «Algunos quieren domesticar a la UNASUR», le dijo el funcionario a la revista Debate.



Raid

Se da por hecho que Correa, que tiene la sede central del organismo en Quito, pondrá el tema en la mesa de Cristina porque pretende reavivar al bloque. Para eso subió a su comitiva a Galo Chiriboga, fiscal general de Ecuador, que pasea una propuesta para la región.

Fan de las corridas de toros y multifuncionario de Correa, Chiriboga propone crear una «Corte Penal de la UNASUR» que intervenga en delitos trasnacionales y podría convertirse en un tribunal continental de alzada en material penal.

De impacto gestual, Correa también visitará la Casa de la Patria Grande, que fue acondicionada para que funcione como sede de la UNASUR en Buenos Aires, lo que requirió una salvedad reglamentaria para que Kirchner no tuviera que instalarse en Ecuador.

Por la tarde, el ecuatoriano estará en La Plata, donde recibirá el Premio Rodolfo Walsh a la Libertad de Expresión que otorga la Facultad de Periodismo de la UNLP. Hugo Chávez y Evo Morales fueron los mandatarios suramericanos que ya recibieron ese reconocimiento.

Al atardecer, en el hotel Alvear, se reunirá con empresarios argentinos junto con su canciller, Ricardo Patiño, en otros tiempos habitual visitante porque tenía a su hija estudiando en Buenos Aires.

En la comitiva estarán también los ministros de Cultura, Educación, Inclusión Social y Agricultura, los ejes sobre los que girarán los cinco acuerdos bilaterales que firmarán Correa y Cristina de Kirchner.

Dejá tu comentario