13 de septiembre 2013 - 00:00

De mutaciones, cafés secretos y testimoniales

Enrique “Coti” Nosiglia
Enrique “Coti” Nosiglia
En una ruleta política, Sergio Massa puede facturar doble y gratis: sumar en Capital y arrebatarle un diputado a la UCR. La pirueta china tiene de epicentro a Graciela Ocaña, que con la boleta corta de Confianza Pública, partido de su mecenas Daniel Amoroso, busca una banca porteña.

"La Hormiguita" festeja una encuesa que le da un 5% de intención de voto, número que, de confirmarse en octubre, le garantizaría un lugar en la Legislatura.

De vínculo estrecho con Massa, Ocaña puede convertirse en la primera legisladora massista de la Capital para alimentar su pretensión de ingresar en la carrera de 2015 por la jefatura de Gobierno.

En 2011 entró como diputada nacional del pacto entre Francisco de Narváez y Ricardo Alfonsín. Tiene dos años más de mandato pero avisó que no será testimonial: si resulta electa en Capital, deja su banca.

En ese caso asumirá Laura Ester, radical de Junín ligada a Gustavo Posse pero enemistada con Mario Meoni, dos caciques alineados con Massa. Por esa dispersión, Ester jugó en la primera del Frente Progresista, lo que pone en duda en qué bloque se anotará el 10 de diciembre si le toca jurar.

Se la computa como mano del massismo pero a Ester le reclaman el gesto previo de jugar ahora para el Frente Renovador y activar la poca o la mucha estructura que tiene en la Cuarta.

De ese modo, Ocaña -que como ministra de Salud protegió a Massa cuando éste estaba en la ANSES, mientras que Massa la protegió de la furia de Néstor

Kirchner
cuando llegó a jefe de Gabinete (Cristina de Kirchner, los echó juntos, después de la derrota del 28-J en 2009)- contribuye con el tigrense mientras su mano derecha, Santiago Nardelli (candidato de De Narváez por la Sexta), teje otras simpatías entre cafés en Palermo, donde se vio con Martín Lousteau, candidato de UNEN.

¿Fue un café sobre minucias o se selló un acuerdo implícito para que Ocaña y Lousteau se ayuden mutuamente? Aunque juntos fueron ministros cristinistas, sería una rareza o una muestra de la voltatilidad de la política argentina: el economista entró en UNEN vía Rodolfo Terragno, que tuvo como armador a Christian Colombo, ex jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa, a quien en su momento Ocaña denunció.

Lousteau, "asesor" de varios peronistas y con una fugaz simpatía macrista, tiene de protector sigilioso y radical a Enrique "Coti" Nosiglia, que volvió a estampar su apellido en una boleta al poner a su hijo, Juan, como candidato a legislador porteño.

Denunciadora serial, en el pasado Ocaña también le hizo imputaciones a Nosiglia padre. Ahora, la inagotable magia electoral encuentra a todos, denunciantes y denunciados, en el mismo y serpenteante furgón.

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