De Piketty al BCE (III)

Edición Impresa

El "leitmotiv" de Piketty es la desigualdad, que sólo podría reducirse con un superimpuesto universal a las grandes fortunas. Para esto aboga por la reestructuración del Parlamento Europeo -representatividad proporcional a la población- para que sea el que determine la política impositiva y monetaria de la zona. El BCE debería quedar directamente bajo su mandato, como único banco central tras una fuerte reducción de la deuda y la consolidación de sus 18 integrantes, imposible con una inflación de 0% o negativa. Por esto, el francés adhiere al objetivo del QEe (QEe, para distinguirlo del QE de la Fed) de elevar inflación al 2%, al que ve insuficiente si no se realizan las reformas estructurales y los eurogobiernos no invierten de manera directa en innovaciones y educación. Muy cercano, Paul Krugman apeló a su recurrente cantinela ("el fracaso de los estímulos keynesianos no es por su naturaleza sino por su insuficiencia") y criticó el QEe únicamente por quedarse corto, lo que evidenciaría el pobre incremento (+0,2%) de la inflación implícita en los eurobonos. Es interesante que nada dijo de la inflación implícita en los treasuries (1,6% mensual), la menor desde septiembre de 2010 y muy por debajo del 2% deseado por la Fed. Algo más al centro, Larry Summers advirtió desde Davos que el QEe fracasará porque las tasas en el Viejo Continente ya están en niveles extraordinariamente bajos (él aboga por la intervención directa del Gobierno en planes de infraestructura, etc.). La cuarta voz y tal vez la más autorizada es la de Richard Werner, creador del concepto del "Quantitative easing" (Keizai Kyoshitsu: Keiki kaifuku, ryoteiki kinyu kanwa kara, 1995), para quien el QEe sólo asegura que las eurotasas de largo plazo se mantengan extremadamente bajas por mucho tiempo, "inflando" el precio de los activos financieros y la especulación y achatando la curva de intereses, lo que imposibilitaría a los bancos incrementar sus préstamos, transformando la recesión europea en una depresión (son todas críticas desde la "izquierda"). Una rueda casi neutra, donde los papeles energéticos (a pesar de la baja del crudo) neutralizaron el malhumor de los tecnológicos, con el Dow trepando un 0,03% a 17.678,7 puntos. Ni la tormenta, ni Grecia ni Rusia importaron mucho, veremos qué pasa ahora con la Fed.

Dejá tu comentario