Llegar a la cima y ganar millones de dólares es complicado, en especial en contextos poco favorables. Pero hay quienes logran imponerse, salir del fondo y darle forma a su idea para construir un imperio que, en su momento, parecía no tener competencia y el cual funcionaba muy bien.
Pasó de ser un adicto que abandonó la universidad, a tener una fortuna de 300 millones y volver a la ruina en pocos años
Pese a que salió de la ruina para ganar una fortuna, sus malas decisiones políticas lo llevaron a una situación muy complicada en el ámbito financiero.
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Este empresario perdió todo lo que logró por una insólita decisión.
Pero parte de ubicarse arriba de todo también incluye mantenerse, y quienes no saben aprovechar el éxito, no pueden sostenerlo. Este hombre que dejó atrás una vida de adicciones, parecía ser un empresario dispuesto a llevarse el mundo por delante, pero cometió un grosero error que lo llevó nuevamente a la ruina.
Quién es Mike Lindell y cómo se convirtió en multimillonario
Mike Lindell es el fundador de MyPillow, pero su camino al éxito fue extremadamente caótico y destructivo. A principios de los años ochenta, ingresó a la Universidad de Minnesota, pero abandonó sus estudios al poco tiempo de empezar porque no lograba adaptarse al sistema académico.
A partir de ese momento, se hundió en una profunda adicción al crack y a la cocaína que lo llevó a perder su primer matrimonio, su casa y a estar al borde de la muerte en varias oportunidades mientras intentaba manejar bares y pequeños negocios de apuestas.
La idea que lo salvaría de la marginalidad surgió en 2004, cuando diseñó una almohada rellena de espuma triturada que mantenía su forma durante toda la noche. A pesar de que todavía seguía consumiendo drogas, comenzó a fabricar los primeros prototipos en el garaje de su casa junto a sus hijos y a venderlos en ferias locales para intentar generar ingresos básicos.
Fue recién en 2009 cuando logró alcanzar la sobriedad total y decidió dedicar toda su energía a profesionalizar la empresa, que hasta ese momento era un emprendimiento muy precario y al borde de la quiebra.
El salto a la fortuna de 300 millones de dólares se produjo gracias a una agresiva campaña publicitaria en televisión donde él mismo era el protagonista. Sus comerciales se volvieron una constante en los hogares de Estados Unidos, logrando vender más de 40 millones de almohadas y transformando a MyPillow en una corporación gigante con miles de empleados.
Su incursión en la política
El salto de Lindell a la política se dio a través de su apoyo incondicional a Donald Trump, a quien comenzó a respaldar financieramente y en actos públicos desde el año 2016. Se convirtió en uno de los donantes más importantes y un invitado recurrente en la Casa Blanca, utilizando su marca MyPillow para financiar espacios publicitarios en medios que apoyaban la gestión del mandatario.
La situación se radicalizó después de las elecciones de 2020, cuando Lindell comenzó a promover la teoría de que el sistema de votación había sido hackeado por actores extranjeros.
Específicamente, sostuvo que las máquinas de las empresas Dominion y Smartmatic fueron programadas para cambiar los votos de Trump a favor de Joe Biden. Para difundir estas ideas, produjo documentales titulados como Prueba Absoluta y organizó eventos donde aseguraba tener evidencia científica del presunto fraude electoral.
Para sostener su campaña sin depender de las grandes redes sociales, el empresario gastó más de 40 millones de dólares de su propio dinero en crear su propia plataforma de comunicación llamada FrankSpeech.
Esta decisión lo alejó por completo de la dirección operativa de su fábrica de almohadas, ya que dedicaba todo su tiempo a viajar por el país presentando sus teorías en asambleas y programas de televisión. Este nivel de activismo político fue el que terminó por poner a su empresa en el ojo de la tormenta legal.
De regreso a la ruina financiera: cómo perdió sus millones
La ruina financiera de Lindell fue consecuencia directa de las demandas por difamación que iniciaron las empresas de tecnología electoral Dominion y Smartmatic. Ambas compañías le exigen reparaciones por más de mil millones de dólares cada una, argumentando que sus mentiras dañaron irreversiblemente su reputación y su valor de mercado.
También perdió un juicio de 5 millones de dólares, frente a un experto en computación que logró demostrar que los datos de Lindell sobre el fraude eran totalmente falsos.
El impacto económico se trasladó rápidamente a sus negocios cuando cadenas gigantes como Walmart, Bed Bath & Beyond y Kohl's decidieron dejar de vender sus productos para no quedar vinculados a sus polémicas.
Al quedarse sin sus principales canales de venta, los ingresos de MyPillow se desplomaron, obligando al empresario a subastar maquinaria de sus fábricas y enfrentarse a desalojos en sus depósitos por falta de pago de alquileres.
Actualmente, el empresario admitió ante la justicia que se encuentra en una situación de insolvencia total, con deudas que alcanzan los 70 millones de dólares. Sus equipos de abogados decidieron abandonar la defensa de sus casos legales porque ya no tenía fondos para pagar los honorarios acumulados durante años de litigio.
En una de sus últimas apariciones judiciales, Lindell confesó que vive con un presupuesto mínimo y que ha perdido prácticamente todo el capital que logró construir durante sus décadas de éxito.
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