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De Vido y cofradía gremial, soporte del envión de Urribarri
Sergio Urribarri, junto al ministro Julio De Vido, ayer en un acto en el microestadio de Ferro, que ofició de “informal” lanzamiento de campaña del entrerriano.
El ministro más pingüino del Gabinete cristinista, el que perdió visibilidad tras la salida de Néstor Kirchner y luego fue descascarado por el neocamporismo y por Florencio Randazzo, cuando la Presidente le sacó el área de Transporte tras la tragedia de Once, reapareció con aspiraciones políticas este año para promover sucesores y espacios, entre ellos, la candidatura de Urribarri como presidente como exponente ultra K que pueda desafiar a Scioli.
Ayer, el ministro fue el único top del Gabinete que se apareció por Ferro aunque, a diferencia de Jorge Taiana, el excanciller promovido por el Movimiento Evita, contó con la presencia de funcionarios de primera línea, Mostró, además, un esquema de casi 40 sindicatos que aparecieron respaldando su pretensión 2015. Omar Viviani, el taxista porteño, fue el principal motor y patrocinador de esa jugada a la que incluso había montado a Antonio Caló, jefe de la CGT, que sin embargo fue advertido por su gremio, la UOM, que no podía tomar posición por ninguno de los postulantes en cancha, al menos sin una consideración general del secretariado de los metalúrgicos.
Urribarri, como candidato presidencial, hizo entrerrianismo -eso que estrenó José Manuel de la Sota en su provincia- al hablar de la gestión en su provincia para presentarse como presindenciable. "Yo me animo porque vengo de una provincia que estaba de mitad de tabla para abajo, peleando el descenso hace seis, siete años, y hoy tiene las cifras más altas de desarrollo de todo el país", se vendió Urribarri.
Les habló, en paralelo, a los demás postulantes del peronismo K: "Faltan 334 días para las PASO y esos días debemos transitarlos porque hay otros compañeros del proyecto nacional en el mismo camino", dijo en un anticipo, quizá sibilino, de que en cualquier momento pueden desatarse tempestades entre los postulantes. En su momento, Urribarri embistió con rigor contra Daniel Scioli y en el último tiempo, desde su espacio se castigó con firmeza a Florencio Randazzo, el ministro-candidato K.


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