El arzobispo Charles Scicluna anunció la creación de una oficina temporal en el país para recibir denuncias contra los miembros del clero.
EN MARCHA. Luego de la polémica visita del Papa a Chile en enero, cuando respaldó a un obispo acusado de encubrir abusos del clero, el Vaticano pidió disculpas y se puso a disposición de las víctimas.
Santiago - El enviado del Papa a Chile, el arzobispo Charles Scicluna, declaró ayer ante la Policía en calidad de testigo por los casos de abusos sexuales cometidos por miembros del clero, en una diligencia realizada en el aeropuerto de la capital justo antes de viajar de regreso a Roma.
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La declaración de Scicluna ocurre en momentos en que la Iglesia Católica se ha comprometido a una mayor colaboración con la Justicia civil, que indaga una serie de acusaciones contra religiosos. "Se coordinó una entrevista con monseñor Charles Scicluna, lo cual se llevó a cabo en dependencias de la oficina de investigaciones en el aeropuerto previo a su viaje", dijo a periodistas el fiscal Raúl Guzmán.
El persecutor lidera una pesquisa por los abusos al interior de la Congregación de los Hermanos Maristas, en la que ya se han identificado al menos 30 víctimas y 25 personas están siendo investigadas para determinar si sus supuestos delitos prescribieron o corresponde iniciar una acción penal. El interrogatorio fue antecedido por un balance que realizaron Scicluna y el sacerdote español Jordi Bertomeu de su visita de una semana al país, donde buscaron conocer más sobre decenas de casos y brindar ayuda "técnica y jurídica" a diócesis por denuncias de delitos sexuales y encubrimientos.
Scicluna dijo que la decisión de entregar a la Justicia local un extenso informe sobre testimonios y casos -elaborado en un anterior viaje al país- es una potestad exclusiva del papa Francisco.
Los enviados papales, expertos en temas de abusos, se reunieron durante su visita con el jefe de la Fiscalía, Jorge Abbott, para establecer una mayor colaboración.
La Policía, en tanto, estaría preparando una petición al Vaticano para acceder a los informes que Scicluna entregó al Papa luego de visitar el país en febrero y elaborar un documento de más de 2.000 páginas. Con todo, Scicluna aclaró que las investigaciones o informes de la Iglesia no deben ser un freno para las indagatorias de la Justicia civil, la que se fijó plazo hasta el viernes para -a través de fiscales- elaborar un catastro en todo el país de las denuncias de abusos. "La idea es que, una vez consolidados los mismos, podamos pedir información a la Iglesia Católica y al Vaticano", dijo Abbott a periodistas tras participar en reunión con el presidente Sebastián Piñera.
La semana pasada y en plena visita de los enviados, la Policía de Rancagua -al sur de la capital chilena- incautó hace unos días por orden de la fiscalía archivos y expedientes desde las oficinas de la diócesis de esa ciudad por denuncias de abusos por parte de un grupo de sacerdotes.
Para tratar más expeditamente estos casos, Scicluna confirmó la creación de una oficina transitoria para recibir denuncias contra miembros del clero.
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