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DEBUTA MISIÓN ARGENTINA PERO SIN HABLAR DEL INDEC
Guillermo Laborda - Enviado especial a Japón
Ayer por la mañana arribó a la capital japonesa el secretario de Finanzas, Adrián Cosentino, quien preside la delegación ante la ausencia del ministro Hernán Lorenzino. Tampoco el BCRA envió a su titular, Mercedes Marcó del Pont, ya que se encuentra en esta ciudad como su representante el vicepresidente Miguel Pesce. Llegó Cosentino vía París, pero no fue porque hubiera habido negociaciones en paralelo con el club que aglutina a los países acreedores de la Argentina con sede en la capital francesa (ver nota aparte). Inmediatamente se reunió con los nuevos representantes argentinos ante el FMI, Sergio Chodos, y ante el Banco Mundial, Guido Forcieri, debutantes en estas lides. Allí se armó la agenda de encuentros que mantendrán hasta el domingo, en los que se incluyen algunos contactos con banqueros internacionales y las participaciones en las reuniones de gobernadores del FMI y el Banco Mundial. Ayer puntualmente estuvo la atención centrada en el encuentro del G-24, que aglutina a los países en desarrollo, del cual la Argentina es parte. Este foro está ganando mayor participación o peso específico dado el fuerte crecimiento de los emergentes en relación con los países desarrollados. En la declaración final del G-24, los funcionarios argentinos pudieron incluir un mensaje que viene sosteniendo el Gobierno en todos los ámbitos, y es el de impulsar las inversiones en infraestructura ante la recesión internacional. Y la clásica crítica contra el ajuste, desde ya.
En paralelo a estos eventos, se está desarrollando el encuentro también del IMFC (siglas en inglés del Comité Financiero y Monetario Internacional) que reporta al FMI sobre la liquidez del sistema financiero internacional, la transferencia de recursos a los países desarrollados, considera las propuestas del directorio ejecutivo para modificar los artículos de acuerdos y trata sobre los eventos que puedan jaquear la estabilidad financiera. Concretamente, hoy en este espacio la presión pasa por modificar el poder de voto de los participantes, otorgando más peso a los países emergentes pero además modificando la fórmula que define cómo se otorga ese poder de voto. Piden los emergentes aquí que no se incluya en esa fórmula la apertura de las economías, sino que se tome únicamente el PBI en términos de PPP (utilizando la paridad del poder de compra para equilibrar tipos de cambio). Pero ya estos temas, de largo plazo y hasta ajenos a cuanto sucede hoy con España y Europa en general, suenan más lejanos en el marco del momento especial que atraviesan las relaciones de la Argentina con los organismos internacionales.


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