26 de agosto 2009 - 00:00

Decreto novelado vetó la baja de retenciones

El decreto publicado ayer en el Boletín Oficial se limitó a vetar elartículo 4, que suspendía por 180 días el pago de retenciones en losdistritos afectados por la sequía.
El decreto publicado ayer en el Boletín Oficial se limitó a vetar el artículo 4, que suspendía por 180 días el pago de retenciones en los distritos afectados por la sequía.
El Gobierno publicó ayer en el Boletín Oficial el decreto con el que Cristina de Kirchner vetó un artículo y dos párrafos de la Ley de Emergencia Agropecuaria para la provincia de Buenos Aires que, antes de la observación, suspendía el pago de retenciones a los productores en problemas por la sequía. Con este decreto el Gobierno volvió a incursionar en un género que fue creado por los Kirchner en la administración nacional: los decretos-relato o decretos-novela, donde en los considerandos se justifica la medida describiendo, como en este caso, desde pujas políticas hasta notas periodísticas. Todo poco usual para una medida con implicancias legales.

La Casa Rosada definió así el veto a un artículo de la ley, el 4, tal como lo habían pedido los propios diputados kirchneristas. Y lo hizo sosteniendo la teoría del «error» cometido por los propios legisladores oficialistas al haber colaborado para sancionar dentro del paquete de leyes de emergencia un artículo que suspendía por 180 días el pago de retenciones para algunos municipios en crisis por la sequía y lo disminuía un 50% para otros.

Para argumentarlo, el Gobierno apeló a la literatura, como ya lo había hecho Néstor Kirchner en el decreto que dispuso el cese de funciones de Fulvio Madaro en medio del escándalo de Skanska, transcribiendo en la medida una conversación en la que el entonces fiscal Carlos Stornelli le había dicho a Aníbal Fernández: «A Madaro y Ulloa me los llevo puestos». Así fue relatado en el decreto.

No hace falta insistir en que los decretos presidenciales deben disponer medidas que son legalmente interpretadas para su aplicación y, eventualmente, base de consideraciones judiciales, y que los considerandos de esas medidas son tan importantes para la intepretación de la voluntad presidencial como la parte dispositiva en sí misma. De ahí que normalmente el género novelesco esté vedado en esas disposiciones.

Otro caso ya famoso de este tipo es el del decreto que Kirchner firmó cinco días antes de ceder el mando a su esposa para prorrogar por 10 años más, con otra opción de 5 (hasta 2032), la concesión al empresario del juego Cristóbal López para explotar las salas de tragamonedas, ampliadas, en el Hipódromo de Palermo. Los considerandos de ese decreto sobre los efectos de las ludopatías y la necesidad de mantener puestos de trabajo merecerían un seminario específico para su verdadera comprensión.

Ayer, Cristina de Kirchner abundó en líneas similares pero esta vez para justificar los errores que cometieron los legisladores en el Congreso y tomarlos como causa justificante del veto. Como si la declaración de uno o más diputados denunciando su propio error o la ventaja que de éste tomó un opositor, fueran suficientes para invalidar una ley. Para el Gobierno, por lo menos, sí.

Novedosa resultó también la cita a las declaraciones del dirigente del campo Néstor Roulet en el diario Página 12 sobre la posibilidad de burlar al Estado con la baja de retenciones en una zona específica. La prensa, así, entró también en la historia de los decretos.

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